Nuestras Viridianas

Decíamos ayer que la Andalucía de Susana Díaz era el rompeolas machadiano de todas las Españas, pero sólo se trataba de un error geográfico de Sánchez. Ninguna comunidad puede competir con Cataluña en eso.

La España eterna es una nación definida por las monjas: la monja alférez, née Catalina de Erauso, o sor Patrocinio, la monja de las llagas, cuyo retrato poblaba de terrores nocturnos al López Vázquez niño de La prima Angélica. Monjas así, en una España tan laica, sólo nos quedan dos, y las dos, vaya por Dios, en Cataluña.

La primera, Teresa Forcades, es una líder independentista que después de haber protagonizado tenaces batallas contra las autoridades sanitarias y las vacunas preventivas de la gripe A y el papiloma humano, se halla empeñada en otra contra un papiloma mucho peor llamado España. En estos momentos se plantea exclaustrarse para dar la batalla política por la independencia de Cataluña.

La segunda, nuestra monja de las llagas, es una argentina que profesa clausura en un convento de Manresa. Las palabras ya no quieren decir lo que solían porque ella entra y sale del convento como Pedro por su casa.

Empezó con un programa en Canal Cocina, lo cual no tenía nada de extraño. «También entre pucheros anda el Señor», dijo en cierta ocasión Teresa de Ávila. Pero sor Lucía Caram no se quedó en sus dulces y sus pellizquitos de monja y pronto se hizo tertuliana. A uno al principio le pareció normal. El Vaticano se prescribió a sí mismo y a toda la Iglesia Católica un Papa justicialista y era coherente que una monja, especialmente con el atenuante del origen argentino que comparte con Francisco, nos haya salido montonera.

Lo que pasa es que ha llevado lo suyo un poco lejos y desde el mismísimo Vaticano la han llamado a capítulo. No cuesta nada imaginar el reproche. Si yo hubiera sido el secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, José Rodríguez Carballo, le habría dicho algo de este tenor: «Hermana, ¿no comprende que no se puede estar en clausura y en la tele al mismo tiempo? El don de la ubicuidad sólo asiste a Dios, Nuestro Señor, y usted, con su hiperactividad mediática, lo está dejando como un pardillo».

¿Había dicho como Pedro por su casa? No mentemos al primer jefe. La monja Caram, entre su clausura en Manresa y Las mañanas de Cuatro, tiene más trajín que Viridiana entre el convento y la casona de su tío don Jaime. Al final tenía que optar, y la abadesa la anima a volver al mundo. Así, a ojo, sor Caram no se parece a Silvia Pinal, aunque tal vez le cuadrara la definición sumaria que hacía la mendiga Enedina (Lola Gaos) de aquella señora extravagante tan volcada hacia los pobres: «La señorita es muy buena, pero un poco chalá». Ya sólo falta que Artur Mas profese y haga voto de castidad. Y de pobreza, claro.

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No hay ‘plan B’

Y aún hay quien dice que Susana Díaz es un personaje poco preparado para la política. Basta observar este momento para considerar que la candidata a la Presidencia andaluza es la protomártir del sistema autonómico español, un San Esteban hembra de la gobernabilidad en la Soria natal de Antonio Machado, al decir del gran Sánchez. Andalucía, rompeolas de todas las Españas.

A Susana le bastó con intentar su investidura para prefigurar el mapa del día 25: una yuxtaposición de comunidades y ciudades abiertamente ingobernables. Llegados a ese punto, justo será reconocer que ella llegó antes. Y no por azares de la sociología electoral, sino por la tenacidad con la que renunció al apoyo de Izquierda Unida para disolver el Parlamento y someter a Andalucía a la geografía caprichosa de los pactos. Ella ha perdido la posibilidad de disputar a Sánchez la Secretaría General con mínimas probabilidades de éxito y su partido se juega la primacía de la izquierda en plazas importantes con Podemos. El antiguo poder del PP en instituciones destacables se cuartea. Incluso en las plazas en las que conserva una mayoría, está lejos de la absoluta y condicionada al apoyo exterior para formar gobiernos.

Y viene a resultar que de todos los partidos que obtengan representación, sólo hay uno que quizá pueda pactar con el PP, que no haya negado tal posibilidad expresamente y al que no parece fácil imaginar en un pacto mallorquín. Pedro Sánchez no es Gerhard Schroeder, que pactó con Angela Merkel para no hacerlo con su correligionario radical Oskar Lafontaine. Snchz pactará con Podemos sin más reparos morales que los que proporciona la aritmética, ahora que Pablo Iglesias se ha declarado socialdemócrata, como Lenin, según dice.

El PP ha descubierto, sin embargo, que ese partido, Ciudadanos, no tiene vocación mercedaria de ayudarle a gobernar y lo que en realidad quiere son sus votos. De ahí que todos los dirigentes del PP, desde Mariano Rajoy hasta Javier Zarzalejos, se emplean contra Rivera como adversario principal, poniendo en el combate más ardor que el empleado contra Iglesias o Sánchez.

Uno comprende, forma parte de lo humano, que su primer objetivo sea la defensa de sus intereses de partido, su electorado. Pero si repasan la defensa de la Constitución que han hecho en Cataluña la presidenta regional de su partido y el joven Rivera, comprenderán por qué las últimas encuestas pronostican dos concejales al PPC y el triple a Ciudadanos.

Se comprende, ya digo, la defensa encarnizada de los votos, pero no sé si tanto esfuerzo servirá para ganar alguna mayoría absoluta, porque esta estrategia no tiene plan B. El PP da por perdido desde ahora cualquier acuerdo para gobernar las CCAA, aunque pueda salvar algunas alcaldías (art. 196 de la Loreg). O eso, o está dispuesto a pagarlo mucho más caro, eso ya no sé.

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La decepción del maestro

EL MUNDO – 16/05/15

Estaba yo dándole vueltas al cuaderno de campaña que escribió mi columnista alterno, Antonio Lucas, sobre Periodismo y Literatura, cuando me encuentro en El País con la entrevista a Monedero de Juan Cruz, eterno jefe de las páginas literarias y culturales.

Hace ya bastante más de un siglo que Oscar Wilde estableció una diferencia radical entre la literatura y el periodismo: la primera no se lee y el periodismo no se puede leer. La entrevista da juego, aunque si es usted uno de esos empecinados que quiere la explicación que aún no ha dado sobre su colaboración con Venezuela y el paradero de los 425.150 euros, no la encontrará aquí, más vale que lo sepa. Sí hallará literatura, aunque uno en el periodismo prefiere encontrar facticidad, si hay que elegir.

Y Monedero explica cosas. Por falta de espacio sólo referiré dos: «Un alumno nunca decepciona a su maestro». Hombre, Judas Iscariote, sí. Se nota, por otra parte, que no ha leído/visto La lengua de las mariposas. Don Gregorio no volvió del paredón para contarlo, pero yo creo que algo decepcionado sí debió de sentirse al ver a Moncho, su alumno preferido, tirándole cantazos y llamándole espiritrompa mientras se lo llevaban en la camioneta. Pero por ponernos al nivel más intelectual de Juanqui, Heidegger, maestro de la joven Hannah Arendt hasta en la cama, también tuvo que sentir el mordisco amargo del desengaño: la alumna le cortó el acceso y en lo ideológico, para qué nos vamos a engañar, le salió rana. Un alumno no decepciona a su maestro sólo si no espera nada de él.

Luego están sus citas históricas. Para explicar que Podemos ha abandonado a la gente por la televisión, explica: «Nosotros entendimos que la televisión era el tren que los alemanes pusieron a Lenin para ir a Finlandia. Pero coño, luego tienes que bajarte del tren…». No, mira, el tren que cogió Lenin el 3 de abril de 1917 era para ir a San Petersburgo a empezar la revolución. Otra cosa es que cuatro meses después, tras el fracaso de julio, se fuera temporalmente a Finlandia. Y suelta la metáfora de la tele como un tren el mismo día en que nos enteramos de que ha fichado como tertuliano de Las mañanas de Cuatro, con la ilusión que esto le habría hecho a Cintora.

Tampoco puede presumir el número dos, el niño de la beca, que en la primera tribuna que le publicaron en El País escribió que «todos (los países de la UE) entraríamos en un descomunal juego de suma cero: todas las partes perderían». El problema no es que el doctor Errejón esté ayuno en teoría de juegos. Es que desconoce la suma de los números enteros. Luego está la Krupskaia Tania Sánchez, recuperada para Podemos –y quién sabe si para el amor– mientras termina la lectura de La ciudad mágica, de Thomas Mann, y La montaña de los prodigios, de Eduardo Mendoza, aunque a veces se le trabuquen los títulos.

A Monedero, condenado por el periodismo, le salva la literatura. Más precisamente, la poesía: cada vez que se me cruza me viene a la cabeza la paráfrasis de Machado: «Anoche, cuando dormía/ soñó, bendita ilusión/ que un Orinoco fluía/ dentro de su corazón».

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El divino tesoro

EL MUNDO – 14/05/15

Esto de la juventud es algo que se pasa con el tiempo, ya lo advirtió Rubén Darío: «Te vas para no volver». El adanismo cree que la juventud es un valor intrínseco y no un estadio pasajero de la vida.

Esto era una convicción mía incluso cuando era joven, bastante más de lo que es ahora Albert Rivera, que ha proclamado la incapacidad de los nacidos antes de la Constitución para gestionar la regeneración que necesita la política española. Precisamente durante la campaña del referéndum constitucional vi una sorprendente pintada de Euskadiko Ezkerra: «Los jóvenes vamos a la revolución y al socialismo. Esta Constitución, no». Recuerdo haber pensado entonces: «Hombre, depende. García Juliá y Lerdo de Tejada, (dos de los asesinos de Atocha), tampoco».

Albert Rivera, cuya oposición parlamentaria a Mas me ha parecido muy meritoria a lo largo de estos años, está dando señales de agotamiento por sobreexposición. En sólo un par de días ha acuñado tres disparates notables. El de la juventud, la obligatoriedad de que en los dormitorios españoles no pernocten más de dos personas y, last but not least, la obligatoriedad de que para pactar con C’s hay que someterse sí o sí a proceso de primarias.

Eso es confundir la bisagra con la puerta. Negocie Rivera y trate de infiltrar el programa del otro, pero no quiera determinar el ser del otro. El PP no celebra primarias. El PSOE organizó unas que no salieron bien y puso todo su empeño en cargarse al candidato Borrell, lo que finalmente consiguió. Susana ha depurado el proceso hasta diseñar unas primarias con una sola candidata: ella misma. Dicho esto, también resulta algo sorprendente que la vicepresidenta Sáenz de Santamaría lo califique de «inmaduro», pero no por ninguna de las razones antedichas, sino por decir que está dispuesto a pactar con todos. Pero hombre, mujer, para un candidato que no le hace ascos al PP.

Otro Adán es Pablo Iglesias, con el mismo problema de sobreexposición que Rivera, aunque desde hace más tiempo y quizá más irresoluble: cualquier opinión suya sobre el presente o el futuro está invalidada por una hemeroteca que rebosa valores antidemocráticos, unas primarias en las que apenas participó una tercera parte de los inscritos y unas alianzas rigurosamente impresentables.

Y luego está, naturalmente, Young Sánchez, que después de haber puesto en abril los topes en materia de pactos, ni Bildu ni el PP, dijo en Tenerife cinco días después: «Mariano Rajoy, que se olvide de partidismos y deje gobernar en Andalucía a Susana Díaz».

Otro Adán. Sólo falta que algún Hernando le tome la palabra y diga que puestos a hacer analogías es más fácil hacerla entre el PSOE y Bildu por razones obvias y relaciones peligrosas. Pide a Rajoy que facilite la investidura de Susana como aceptó el PSOE que los diputados vascos del PP invistieran a su López, pero con un poco de asquito, como los señoritos de provincias cuando van de putas. A los candidatos del PP les pasa justo lo contrario que a las mujeres españolas hasta 1931: los socialistas les admiten como electores, pero no les consideran elegibles.

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Molesta la insistencia

EL MUNDO – 12/05/15

Un periodista a quien guardo respeto, Ángel S. Harguindey, remataba ayer su columna sobre las tertulias televisivas de los sábados, con crítica apreciación hacia uno de sus participantes más característicos: «Y en La Sexta, la perturbación anímica que, con tenaz persistencia, asalta la mente de Eduardo Inda: Podemos y Venezuela». El gran problema del periodista-tertuliano Inda no sería en todo caso que repita mucho las preguntas, sino que no obtenga respuestas.

Baudrillard calificaba de improcedente tratar de dar sentido a las masas, cuando lo que éstas quieren es espectáculo, y el de Inda se torna reiterativo para un público que quiere acción. «Inda, de verdad, hijo, es que aburres a las ovejas», le dijo una noche Tania Sánchez, la segunda vez que su antagonista insistió en las subvenciones que el ayuntamiento del que era concejala había dado a la empresa de su hermano. Era en los tiempos en que Tania Vaciamadrid aún aspiraba a la Presidencia de la Comunidad por su partido y a ser la primera dama por vía consorte. Cuando esta tropa se encuentra con un periodista –a ella le pasó con el tertuliano Espada– se quejan de que les están interrogando. Les gusta más ese de tú a tú entre iguales que viene a ser la tertulia, ese cruce de opiniones como el duelo de los condones fosforescentes (puestos) en aquella comedia de Blake Edwards.

Tal vez quepa afearle a Inda la ausencia de resultados; quizá es que formule las preguntas con poca gracia, pero no parece que preguntar a un dirigente de Podemos por Podemos y Venezuela, cuando deben a la revolución bolivariana hasta el nombre del partido, tenga que implicar una perturbación, sobre todo cuando está ahí la sorprendente dimisión de Monedero, que, cursilerías aparte, no ha sabido explicar por qué Venezuela le pagó tal dineral por asesorar en cuestiones de las que no sabe.

El periodista de la BBC Jeremy Paxman llegó a formular 14 veces la misma pregunta a Michael Howard sobre su gestión de la cárcel de la isla de Wight, ante las reiteradas tácticas escapistas del ministro. La Royal Television Society le dio un premio en lugar de reprocharle la insistencia. Aquí, por lo visto, somos más del estilo Ninotchka, la protagonista de la película de Wilder, cuando un enamorado Melvyn Douglas, le susurra al oído: «Ninotchka, Ninotchka…» y la gélida Greta Garbo le reprocha severa: «Usted se repite».

Eso le decía Rubalcaba al diputado Gil Lázaro todos los miércoles cuando éste le preguntaba por los pormenores del caso Faisán. Rubalcaba no le respondía, pero al final ha acabado teniendo razón. Bastó que Rajoy se alzara con la mayoría absoluta para que a Gil Lázaro y a su partido se les pasara de golpe la curiosidad. Pablo Iglesias es un personaje entre Rubalcaba y Rufus T. Firefly, el primer ministro que encarnaba a Groucho en Sopa de Ganso. Cuando su ministro de Hacienda le propone discutir los aranceles, replica: «Ese es un asunto nuevo. ¿No hay asuntos viejos? ¡Hablemos entonces de los nuevos!». «Pues los aranceles…», empieza el ministro, que es cortado inmediatamente por Groucho: «Lo siento, pero ése ya es un asunto viejo».

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La ruleta del CIS

EL MUNDO 08/05/15

Los sondeos del CIS son a la sociología electoral lo que representa el método Ogino-Knauss, –aka la ruleta vaticana–, para las técnicas contraceptivas: un placebo. ¿Se acuerdan de las europeas 2009? El CIS pronosticó una participación del 80%. Con un margen de error de más/menos 34%, tendrían que haber añadido sus responsables, porque sólo acudieron a las urnas 46 de cada cien votantes. Si esto llegó a pasar con un sondeo sobre unas elecciones concretas, habrá que cruzar los dedos pensando en que en éste se ha preguntado a los futuros votantes –o abstinentes– por tres elecciones, tres. Menudo lío.

Hechas estas salvedades, comparemos el sondeo con otros y oigamos a los candidatos afirmar: a) que no creen en las encuestas, si les perjudica, o b) que estamos en el buen camino, si les favorece. La España electoral del CIS para la noche del 24 supone un vuelco considerable del mapa político que teníamos hasta ahora. El azul que teñía casi toda España ha desaparecido para quedarse limitado a Castilla y León.

Como tendencia para las generales y respecto al sondeo del propio CIS de hace tres meses, cabe destacar que el PP sigue bajando sin prisas y sin pausas: según el sondeo obtendría 19 puntos menos que en las generales del 20-N y bajaría 1,6 respecto al sondeo anterior. El PSOE mejora ligeramente su posición respecto al sondeo de enero, pero pierde 4,5 respecto a las elecciones de noviembre, que ya fueron sus peores resultados históricos. Sin embargo, no se ha producido el hundimiento del bipartidismo: los dos grandes mantienen la mitad del electorado. La suerte dispar de los emergentes y la confirmación de las peores expectativas de UPyD completan el mapa de las generales.

En las autonómicas, el PP tendría que contar con el apoyo de C’s para conservar otras comunidades, pero no sé si acabo de ver a Rivera ordenando a sus electos que apoyen al PP en Valencia, pongamos por caso, aunque renunciar a ejercer de bisagra hará parecer un poco inútiles los espectaculares resultados obtenidos: 10 puntos más que hace tres meses, mientras Podemos cae en el primer trimestre 7,4 puntos. El trabajo de campo fue hecho antes de conocerse lo de Rato y la marcha de Monedero, por lo que los resultados del PP y P’s podrían ser peores. Lo que no es obstáculo para que ayer mismo pudiéramos ver a Iglesias respondiendo a la pregunta de por qué no quiere debatir con Albert Rivera con el desparpajo que ha convertido en marca de fábrica: no es que no quiera, todo a su tiempo, pero antes tienen que tener su turno Rajoy y Pedro Sánchez.

Lo más notable de las autonómicas es el despropósito navarro: su Parlamento será ingobernable con ocho fuerzas, las dos primeras, UPN y Podemos, prácticamente empatadas (11-12 y 11 escaños).

Ada Colau va a ser la más votada para alcaldesa de Barcelona, con desplome notable de CiU, PP y PSC. Podría apoyarse en Convergència, ofreciendo la Hacienda Municipal a cualquiera de los Pujol, o, alternativamente, al papá de Leo Messi que parece hombre versado. En fin, queridos y queridas, estamos en campaña.

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Un sudoku andaluz

Susana Díaz ha dado sus primeros pasos hacia la investidura. Fallidos, claro, pero por intentarlo no ha quedado. Maíllo y la candidata cruzaron sutiles apreciaciones cromáticas. El ex candidato de Izquierda Unida advirtió a Susana de que si al color rojo se le añade una paleta de amarillo da el naranja, dijo, en alusión al color de Ciudadanos. La aspirante replicó que la mezcla del rojo y el azul da el morado, que es, como se sabe, el color de Podemos, aunque también pudiera referirse a cómo se ponían los camaradas de IU en aquella histórica mariscada de Bruselas. Juegos florales. Izquierda Unida es el partido más irrelevante del Parlamento andaluz. No pinta nada en cualquiera de las combinaciones posibles.

Podemos sería relevante en términos numéricos si, y sólo si, votara a favor de la investidura. Si se abstuviera y el resto de la oposición votara «no», Susana empataría a 47 con el resto de la cámara. Otra cosa es la relevancia de su posición intelectual. Teresa Rodríguez, criatura, ha exigido a la candidata «que se enfrente a los bancos para que no hagan negocio con el dinero de los andaluces». Extraordinario. Tal vez quiere que a los andaluces les remuneren sus depósitos, cuentas de ahorro, pero sin hacer cochinaditas con la pasta, a ver si se han creído los banqueros que pueden abusar de la buena fe de sus clientes.

Otro tanto le pasa a Ciudadanos. Su voto afirmativo bastaría para superar los 55 escaños que es el listón de la mayoría absoluta, pero su abstención la llevaría a ser derrotada por 47 escaños frente a los 53 que sumaría la oposición.

De ahí que Susana, que no es una intelectual pura, pero tiene bastante remango para las cosas prácticas, ha debido de pensar que lo mejor es granjearse el apoyo de los dos partidos emergentes, uno de ellos de izquierda radical y el otro de corte más o menos liberal.

Susana promete a Podemos, tal como anunciaba ayer El MUNDO en su titular de portada, aumentar el gasto social y en justa compensación ofrece a Ciudadanos bajar los impuestos. ¿Y de dónde van a sacar para contratar más médicos y maestros y comprar vivienda social? Pues del mismo sitio de donde sacan los bancos ideales de Podemos sus intereses.

De momento estas ofertas no le van a valer, y tanto P’s como C’s van a votar en contra, aunque Albert Rivera parece temer que su candidato andaluz, Juan Marín, que ya firmó pactos municipales con los socialistas en Sanlúcar, esté a por atún y a ver al duque. Por si acaso, ayer convocó rueda de prensa en Barcelona para advertir que sus votos serán negativos si no hay compromiso por escrito para la salida de Chaves, que, según parece, no está por la tarea. En cualquier caso, y aún cuando se lo prometan por escrito, C’s lo tiene difícil para votar afirmativamente sin que se les rebelen un poco las bases. Rivera puede preguntar a Prendes, su hombre en Asturias, cómo fue su voto decisivo para investir al socialista Javier Fernández cuando era el único parlamentario de UPyD. Se hizo prometer un cambio de la ley electoral, pero no hubo nada y no tuvo manera de cobrarse el incumplimiento.

El único partido que es determinante y le basta con abstenerse es el PP, pero el gran Moreno le ha propuesto 146 medidas para poder seguir hablando. Quizá sería mejor que Susana aceptara el programa de Gobierno del PP. Seguramente es más corto y acabaríamos antes. Claro que también pueden abaratarlo con tal de evitar la repetición de los comicios.

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