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Un coche evanescente

Santiago González

Un tal Jesús Sepúlveda, responsable hace diez años del Área Electoral del PP, sostiene en respuesta a la información publicada ayer por El Mundo que a él nadie le ha regalado un ‘Jaguar’. Recordarán el albarán de venta por 8,6 millones de pesetas fechado el 17 de diciembre de 1.999 y extendido a nombre de F.C.S. Travel Group y el número de un cheque cuya fotocopia también se publicaba.

Bueno, pues esto no es lo que parece. Según comunicado de los abogados de Sepúlveda, parece que Francisco Correa Sánchez, el señor de las iniciales y artista principal en la trama de la gomina, se había encaprichado aquel mes de diciembre de un BMW 523 i de propiedad de su cliente. Dirán ustedes que la transacción era fácil. Bastaba encomendarla a la ley de la oferta y la demanda, pero han de tener en cuenta que la distancia más corta entre dos puntos no es forzosamente la línea recta, tal como veníamos creyendo, sino la economía de trueque. Así que Correa, para facilitar la operación, compró el Jaguar S Type 4.0 V8 y se lo ofreció a Sepúlveda a cambio de su BMW. Como el Jaguar era más caro, Sepúlveda le dio una cantidad inespecífica de dinero para nivelar el intercambio, lo matriculó a su nombre cinco días después, y aquí paz y después gloria.

Operaciones como ésta dieron lugar al nacimiento de la ingeniería financiera, pero aún hay más, porque Ana Mato, actual miembro de la Ejecutiva popular, era hace diez años la esposa de Sepúlveda y, preguntada hoy por el asunto ha respondido que no le consta nada y que pidan razón a su marido. Notable asunto. Hay gente que sale distraída o que no tiene apego a las cosas materiales y no se fija en ellas. Hay personas que a veces consiguen olvidar quién era la propia pareja hace diez años, como para recordar su marca de coche.

Pero era un Jaguar, que es un vehículo notable, un signo de distinción, un símbolo de nuestro tiempo. Woody Allen comenzaba así ‘Manhattan’: “Capítulo primero: Él era tan duro y romántico como la ciudad a la que amaba. Detrás de sus gafas de montura negra se agazapaba la potencia sexual de un jaguar”. No es, naturalmente, la primera vez que un coche como éste adquiere protagonismo en la vida pública española. La marca inglesa se ha convertido en el particular becerro de oro de nuestra clase política. ¿Se acuerdan de José Mª Mohedano? Era en el bajofranquismo uno de los legendarios abogados del PCE, la niña de los ojos de Carrillo. Diputado por el PSOE las legislaturas IV y V, fue nombrado portavoz adjunto del Grupo Socialista, un antecedente de López Garrido más guaperas. Tuvo que dimitir el 20 de julio de 1993 al conocerse la orden de embargo que un juzgado de lo social había dictado infructuosamente contra el coche que conducía desde cuatro años antes. Era parte de los bienes de la empresa New Techno, escándalo manchego de los 90 a la que asesoraba legalmente, aunque él pagaba anualmente la póliza del seguro.

El ‘Jaguar’ constituye todo un símbolo del lujo. De ahí que su naturaleza sea evanescente. Se perdió en el aire cuando un juez lo buscaba para indemnizar a un trabajador de la empresa que pagaba a Mohedano y se ha desvanecido por completo en la memoria de Ana Mato.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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