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Epitafios

Santiago González

Comparecieron juntos ante los medios en el atrio de las grandes ocasiones. Allí habíamos visto al presidente anunciar la renta de emancipación junto a la entonces ministra de Vivienda esa ayuda de 210 euros para invitar a los jóvenes a instalarse por su cuenta. Allí posó con Condoleeza Rice y allí compareció ayer junto a Evo Morales, presidente del Estado Plurinacional de Bolivia.

Es rasgo común de ambos presidentes el optimismo de la voluntad. Evo Morales acometió una reforma de Gobierno en el pasado mes de febrero que parece inspirada en la de Zapatero de 2008: aumentó el número de miembros de 17 a 20. Ninguno de los dos es partidario acérrimo de la especialización como criterio para la selección de personal. Morales nombró ministra de Justicia a Casimira Rodríguez, una empleada de la limpieza con alguna experiencia sindical. La formación diplomática de su actual Moratinos, David Choquehuanca, se produjo en la Escuela de Formación de Cuadros ‘Niceto Pérez’, en Cuba.

“No sabiendo los oficios, los haremos con respeto”, escribió León Felipe y ésa es la actitud que ambos mandatarios parecen esperar de sus colaboradores más cercanos. Podría pensarse que a Solbes le ha podido la soberbia intelectual y que Zapatero ha preferido a una vicepresidenta más bisoña para acatar órdenes, pero eso no es del todo cierto. Solbes, cuyos conocimientos de Economía están fuera de duda, ha sabido hacerse el tonto como si fuera genuino: se lo hizo con los 210 euros de Chacón, con los 400 que el presidente todavía cita como ejemplo de instrumento de política fiscal, con los 2.500 del parto universal y así.

Preguntado por su cese como diputado, Zapatero ha rozado la perfección en una respuesta con algo de epitafio: “Es un servidor público ejemplar y debemos dejarle que descanse. Tiene derecho a descansar”. Ahora que lo dice el presidente, Solbes parecía cansado. Cansado y aburrido, o sea, que si ahora va a emplear su tiempo libre en descansar y divertirse, debemos alegrarnos por él.

La explicación ha debido de parecerle insuficiente al vicepresidente tercero, que la ha complementado con sus recursos analíticos: para los compañeros que han tenido una larga carrera política, “es difícil su encaje en el trabajo parlamentario”. Por eso, dijo Chaves, algunos siguen su trayectoria en el Parlamento Europeo, en la Política exterior o en la actividad privada. A falta de saber la naturaleza del trabajo en el Parlamento europeo en su opinión, lo que es jodido es volver a la mina, como hizo Gerardo Iglesias. Eso sí que es difícil de encajar y no el trabajo parlamentario.

“Es un hombre que lo ha dado todo”, ha dicho Eduardo Madina, lo que sí es una razón de peso para irse: ya no le queda nada que aportar. Luego ha puesto a limpio la respetuosa consideración del presidente hacia el descanso ajeno: para que “otra persona llegue a hacer un trabajo de diputado más activo, con savia nueva, con otras ganas”. Los medios explican en coincidencia transversal que Solbes se ha ido para no votar los presupuestos de Zapatero. Puede ser. También porque tiene adónde. Descanse en paz.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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