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El uso del vocativo

Santiago González

Nicolás Sarkozy, se ha expresado en términos muy inteligibles respecto al asesinato del policía Nèrin a manos del terrorismo etarra: “Que ETA sepa que la movilización de las Fuerzas de Seguridad será total y sin piedad”. Comparemos esta frase con el mensaje del lehendakari al entorno político de los asesinos: “Tenéis que trabajar con la democracia para terminar con ETA o estaréis fuera de la democracia, de la política y de una sociedad digna como la vasca. Tenéis que escoger. Pero tenéis que escoger ya”.

Por muy poco dotado que uno esté para el análisis de textos, hay algunas diferencias que no deben dejar de percibirse. La primera es el uso del vocativo. Los gobernantes de la democracia usan la segunda persona del plural para dirigirse a sus gobernados, no a los asesinos ni a sus cómplices. La amenaza de Sarkozy es, en realidad, una promesa del presidente a los ciudadanos franceses, mientras Patxi López se dirige directa (e impropiamente) a Batasuna, ofreciéndoles por enésima vez una opción que por enésima vez han despreciado, al no condenar a lo que en realidad no pueden condenar sin renegar de su propia sustancia.

Patxi López, que había mantenido un discurso ejemplar en sus once meses de presidencia se dirige ahora a los Arnaldos en términos que desprecian la realidad. ¿Qué ha querido decir con “estaréis fuera de la democracia”? Batasuna y sus marcas alternativas, HB y EH, están fuera de la democracia desde que el Supremo las ilegalizó el 27 de marzo de 2003. Están fuera del Parlamento vasco desde que el Supremo ordenó disolver Socialista Abertzaleak y el PCTV. Otras marcas blanqueadas como Aukera Guztiak, Herritarren Zerrenda, AuB, Abertzale Socialistak y varias agrupaciones locales de electores están fuera de los ayuntamientos. Eso sin contar con la extravagancia de ese fruto espurio del la negociación, Acción Nacionalista Vasca, cuya legalidad va por pueblos como la risa por barrios.

El TS encontró probado que las siglas amontonadas bajo la etiqueta de la Izquierda Abertzale compartían la estrategia de la banda y este parecer tuvo el respaldo del Tribunal Constitucional y el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos.

Hay, además, una cierta incongruencia entre la actitud dialogante del lehendakari y la afirmación del presidente Zapatero en TVE el pasado 8 de marzo: “una de las razones de la gran debilidad de ETA es que no tiene a nadie, no ya que la apoye, ni siquiera que la escuche”.

Parece que sí, que en estos días puede encontrar entre los suyos partidarios de escuchar a los portavoces más autorizados de la banda. Es un eterno retorno. La estrategia radical de no ocupar sus escaños en el Congreso ni el Parlamento vasco hasta 1990, tenía a los demócratas en un permanente extender la alfombra roja. Ah, la normalización. Tuvieron que pasar muchos años para que la mayoría comprendiera que la legalidad de Batasuna era una baza estratégica en manos de los terroristas. El problema de Otegi no es salir de la democracia, sino salir de la cárcel, pero eso ya lo sabe él, sin necesidad de apuntador. Ahora, traten de imaginar la admonición de López en boca de Sarkozy y verán qué rara queda.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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