Órdago a pequeña

Órdago a pequeña

Santiago González

Decía Mario Onaindía que no es casualidad que el juego vasco por antonomasia sea el mus, tan fundado en el arte del engaño: envidar con alharaca y pompa con las cartas que no se tienen para esperar con disimulo a la jugada en la que sí se tienen cartas.

Parece, sin embargo, que las nuevas generaciones no saben dramatizarlo. Sorprende, por ejemplo, el órdago de Iñigo Urkullu ha lanzado a Zapatero durante su desayuno informativo en Madrid. Contemplemos la jugada en su desarrollo. El burukide máximo se ha declarado “decepcionado” porque el presidente del Gobierno no ha cumplido su palabra, al instar a la Fiscalía y a la Abogacía del Estado a impugnar todas las listas de Bildu. Mastiquen bien las palabras: ¿decepcionado porque Zapatero no ha llevado al terreno de los hechos las convicciones que le había manifestado a él en persona? No me sorprendería que la próxima decepción de Urkullu sea descubrir que el doctor Hannibal Lecter (Aníbal el caníbal) se muerde las uñas.

Sigamos. El PNV argumenta que López aboga por la ilegalización porque la ausencia de Batasuna le permite mantenerse en Ajuria Enea. No es el orden natural de las cosas. En los buenos viejos tiempos, cuando ETA asesinaba a decenas de personas al año, la ausencia voluntaria de HB de las instituciones, (cuando ni condenaba, ni rechazaba, ni se abstenía) regalaba a Garaikoetxea, Ardanza e Ibarretxe mayorías absolutas con el 30% escaso de los votos. Se guarda Urkullu de un cálculo elemental: la no presencia de Bildu llevará a las listas de su partido una buena parte de los votos de la coalición en los municipios en los que se les anulen candidaturas. Para esto, hay que hacer semblante, claro, aparentar una contrariedad extrema ante un hecho que les dará un buen puñado de concejales y algún que otro alcalde.

De ahí ese órdago a pequeña. Urkullu no ha dicho que su decepción le llevará a oponerse encarnizadamente desde ahora a toda iniciativa parlamentaria del PSOE. Eso tiene su tarifa y mantendrá la palabra de vasco. ¿A quién le importan los presupuestos de 2012? Perdidas las elecciones de marzo, hasta el CIS lo vaticina, no parece que esa amenaza preocupe a los socialistas. Después de todo, si las damos por perdidas, el que venga detrás que arree y que el PP empiece a gobernar con unos presupuestos prorrogados, que ya eran malos de recién hechos.

Patxi López ha declarado que “el Tribunal Supremo tiene un papelón”, sin darse cuenta de que el papelón es el suyo. Él había acariciado prematuramente la idea de gobernar con Batasuna: “Democracia es, entre otras cosas, libertad de pactos. Que cada cual lo interprete como quiera” (Gara, noviembre de 2005).  Ahora calla cuando el Gobierno del PSOE insta la ilegalización y reclama lo contrario cuando los jueces empiezan sus deliberaciones. Todo ello mientras sostiene que las víctimas del terrorismo presionan al Tribunal Supremo. Impresionante. Vayamos al terreno de lo práctico, lehendakari. Piense en esos concejales suyos, personal de riesgo, carne de bomba-lapa. ¿No está usted de acuerdo con la desconfianza implícita en la petición de la Abogacía del Estado y la orden de la Junta Electoral para impedir que el censo caiga en manos de los candidatos puestos por Batasuna en las listas de Bildu?

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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