Bildu y el suspense

Santiago González

Cuenta Hitchcock en ‘El cine según Hitchcock’, el libro que le escribió Truffaut, que el ingrediente fundamental para el suspense es que los espectadores sepan más que los personajes. Quizá porque han visto al terrorista poner la bomba debajo de una mesa y programar el temporizador: a la una de la tarde. (El ejemplo es suyo). En la escena se ve un reloj que marca la una menos cuarto. Los espectadores se inquietan ante los personajes sentados a esa mesa, que muy bien podrían ser los magistrados del T.C. y tienen ganas de advertirles: no habléis de cosas intrascendentes, que tenéis una bomba entre las piernas.

Antes del fallo, la Fiscalía hizo llegar al Constitucional un informe de la Guardia Civil acerca de la bomba que Batasuna había colocado sobre la mesa en la que se iba a revocar la sentencia del Supremo. Según el informe, los interlocutores de EA cabecearon pastueños ante el mando, hablaron de cómo batir al PNV, del asesinato del empresario Uría,-“esas cosas que pasan”-y otras intrascendencias. El temporizador marcaba el 22 de mayo.

Los hechos son conocidos por el T.C. y los espectadores, pero el primero tiene que aparentar ignorancia, porque no puede admitir otras pruebas que las que ya fueron evaluadas por el Supremo. La Fiscalía también sabe esto, pero no quiere que los espectadores lo conozcan por los periódicos y le reprochen la ocultación. Y en una interpretación jurídica tan correcta como lo hubiera sido su contraria, los progres del Constitucional, (Sala, Gay, Pérez Vera, Pérez Tremps, Ortega y Asúa) deciden que Bildu estará en las urnas el 22-M.

Su charla jurídica habrá sido correcta, pero intrascendente. El suspense concluirá cuando se acabe el plazo del temporizador: los espectadores veremos la ratificación de nuestros temores y los magistrados podrán experimentar sorpresa. Sus razones jurídicas se estrellarán contra la vida cotidiana y el derecho de la opción tripulada por los ‘independientes’ de la izquierda abertzale habrá prevalecido sobre el de los espectadores a la seguridad y a la libertad. Los ‘independientes’ de Bildu se harán con el control de la coalición, mientras EA  vuelve a decir “sí, sí, sí” al mando efectivo del invento.

El lehendakari, su partido, los nacionalistas y la prensa amiga se habrán vuelto a equivocar, como en 2006 y verán que sus pías admoniciones para que Bildu y la izquierda abertzale que lleva dentro condenen el pasado de ETA y conminen a los terroristas a dejar las armas caen en saco roto. Natural. Si no acabaron de condenar a ETA ni reclamaron su disolución para ser legalizados, ¿por qué iban a hacerlo ahora? ¿Quizá para que López quiera pactar con ellos cuando se rompa el pacto PSE-PP? Es emocionante la queja del consejero de Interior del Gobierno vasco por la inasistencia de Bildu al homenaje a nuestro compañero López de Lacalle en Andoain, un pueblo que a partir del 22 será gobernado por uno de los ‘independientes’ de Bildu. Como tantos otros. Quizá también la Hacienda Foral de Guipúzcoa, no diré más. Todo belén digno de tal nombre ha de tener su castillo de Herodes. Y también su pastor y sus ovejas.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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