La visión de Sabino

Santiago González

Tal día como ayer, Sabino tuvo una revelación. Era el domingo de Pascua de 1882 y, mientras paseaba con su hermano Luis por el jardincillo de su casa de Abando, le fue revelada la verdad. «Bendito el día en el que conocí a mi patria y eterna gratitud a quien me sacó de las tinieblas extranjeristas», escribió años después. Y añadió: «Mi mente, comprendiendo que mi hermano conocía más que yo la historia y que no era capaz de engañarme, entró en la fase de la duda y concluí prometiéndole estudiar con ánimo sereno la historia de Bizkaya y adherirme firmemente a la verdad».

Hace 130 años de aquel momento y aquel minijardín y la casa adjunta conforman lo que hoy es Sabin Etxea, la sede del PNV en Bilbao, pero el partido-guía de los vascos empezó a celebrarlo medio siglo después, hace 80. El primer Aberri Eguna de la Historia se celebró el domingo de Pascua de 1932. Dirán que estos dos aniversarios bastarían para celebrar el Aberri como un misterio gozoso, pero qué le vamos a hacer, aquí nos gustan más los dolorosos. De ahí que el manifiesto del partido comience invocando los 75 años que se han cumplido del bombardeo de Durango (el 31 de marzo) y otros tantos que se van a cumplir del de Guernica (el 27 de abril).

En el tradicional mitin de la plaza Nueva, el presidente, Iñigo Urkullu, ha hecho algunas amables recomendaciones a Rajoy para que «mueva ficha» en «el nuevo escenario» y otros amables tópicos envueltos en admirable pleonasmo: «Euskadi es dueña ahora de su propio futuro». No bastaba, al parecer, afirmar que es dueña de su futuro. Es preciso el subrayado enfático, quizá para recalcar la ausencia de afanes anexionistas sobre los territorios limítrofes.

La verdad es que tenía más gracia el viejo burukide. Pongo por caso el manifiesto del Aberri Eguna 2003, «Ilusión por hacer», que comenzaba con estas palabras: «Cuenta la Biblia que los israelitas, dirigidos por Josué en su largo camino hacia la libertad, reconstruían la ciudad de Jericó con una mano en el pico y la otra en la espada». No era hacia la libertad, sino hacia la Tierra Prometida; tampoco reconstruyeron Jericó; se limitaron a destruirla, según detalla el Libro de Josué. Lo que construían con el pico y la espada era el muro de Jerusalén.

Mientras el PNV celebraba el día de la Patria en Bilbao, la izquierda abertzale lo hacía en Pamplona, siguiendo la tradición de juntos, pero no revueltos, porque sólo en 1977 y 1978 hubo Aberri Eguna unitario. Al tiempo, ETA envía recados con su oferta de disolución si el Estado acepta la mediación de parte que propone, o sea, la comisión de verificadores nombrados por Batasuna. En realidad, su única garantía es que dentro de un año ganen las elecciones autonómicas, lo que no es una hipótesis descabellada. No lo hacían por vicio. Si llegan al poder por los votos no lo harán más. De momento.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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3 respuestas a La visión de Sabino

  1. sindo dijo:

    Tambien podian haber recordado el asesinato ( 8-4-1981 y 9-4-1981) Fancisco Francés Garzón en Bilbao y de Vicente Sanchez Vicente al dia siguiente en Baracaldo, dos Policias Nacionales a los que arrebataron sus vidas en pro de su nación vasca. Mas asco no me pueden producir estos nacionalistas y los que ahora se posicionan con ellos, Psoe y Pp.

  2. plazaeme dijo:

    Otro año que se nos ha escapado.

    Tengo un grupo de amigos con el que también hemos llegado a una revelación. Pero no por el camino sabiniano de la iluminación, sino literalmente a hostias. Y es el convencimiento de que en Vizcaya, y gracias a la desidia de los que no estamos iluminados como Arana, o eres nacionalista o eres un pringado. Hay que ser nacionalista, sí o sí.

    ¡Pues vaya descubrimiento!, – dirá alguno. Y es cierto, no es gran cosa. Todo el mundo lo sabe. Pero la revelación tiene una segunda parte, y es que si todo el mundo lo sabe, ¿por qué no todo el mundo es nacionalista? Y es por timidez.

    Tal cual, como lo oyen. El vasco es porfiado, pero a menudo tímido. Y muchos sentimos como imposible pretender que hemos tenido una revelación en el jardín, y que la luz nos ha convencido de la payasada. Nos parece que ni siquiera un nacionalista de verdad se puede creer algo así, y que tal vez sea peligroso intentarlo. Ya sabemos cómo las gastan.

    ¿Y entonces, qué hacer? Y aquí viene la clave de nuestra revelación. ¡Una pantomima convincente! Hay que despejar cualquier duda que pueda tener el nacionalista, y darle una razón para aceptar la conversión. Hemos pensado que puede convenir un timo tecnológico, ya que son, como buenos paletos, muy aficionados. Se trata de ponerse un casco fantasioso de moto, al que se le adosan toda suerte de antenas mágicas. De reflexión, lineales, de dipolo, yagi, la leche. Y de esa guisa se presenta una manada de ciervos en los jardines de Albia, en su fecha, frente a la estatua de Sabinchu, a recibir el mensaje. Tal vez con un poco de teatro – ¡lo veo, lo siento, por fin!

    Todo convenientemente anunciado y grabado en Youtube, porque hoy parece que las cosas sin el tubo no existen.

    Este año se nos ha escapado. Tal vez avise el siguiente, por si algún otro se apunta.

  3. Pingback: La pantomima « PlazaMoyua.com

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