¿Quién equipara?

En la rueda de prensa de ayer en La Moncloa, Urkullu expresó su confianza respecto a ETA, «porque si todo esto fuera un engaño, a los que primero pasaría factura sería a la propia izquierda abertzale». En esto se equivoca. Siempre hay un Isaías Carrasco que es el que paga con su vida el engaño de ETA y la cándida estupidez de quienes luego llevan su féretro muy apesadumbrados. Más confianza tiene en el futuro el hombre fuerte del PP para lo vasco, Iñaki Oyárzabal, que dijo estar seguro de que la política del Gobierno «va a permitir en los próximos meses que ETA anuncie su disolución de manera incondicional».

En todo partido hay un especialista, un Eguiguren que se arroga la portavocía de ETA y anticipa su intención de disolverse. El especialista del PP corrige la opinión de su ministro del Interior a propósito de los 9.000 euros con que el alcalde donostiarra de Bildu ha financiado un documental que exalta la vida del ex número uno, Mikel ‘Antza’. Consideraba Fernández que Bildu había incurrido en la ilegalización sobrevenida definida por el TC. En su razonamiento jurídico 15, dedicado a las pías advertencias, señala como supuesto de ilegalización la equidistancia «entre el Estado y el terrorismo», no ver diferencia de cualidad «entre el poder público y una banda criminal», y considera de especial gravedad «cuando tales conductas se realicen por quienes, estando en puestos institucionales, las autorizan o toleran».

Al ministro le parece que la película es un acto de enaltecimiento de los terroristas que en ella aparecen, pero un dirigente de su partido no concibe esa razón, la película le parece una anécdota, y la idea de que se debe ilegalizar Bildu por esa película, una simplificación». Lo que de verdad significa es que el Gobierno de Mariano Rajoy «estará vigilante». El ojo del PP te ve.

El ojo del Constitucional también, pero no hay peligro inmediato. De hecho, nadie de Batasuna, HB, EH, Bildu, Amaiur o Sortu han equiparado nunca el Estado con el terrorismo, el poder público con una banda criminal. Ellos subvencionan una película, Ventanas al interior, con dinero público, un canto a Mikel Antza y otros. Éste es su relato. Antes hicieron otras, no podría decir con qué dinero: La hija del mar, sobre ‘Txapela’, aquel terrorista asesinado por los GAL, y Tiempo de manzanas, sobre Alfonso Etxegaray, el etarra de Santo Tomé. ¿Qué es eso de equiparación? Ellos nunca harían una película sobre los guardias de Intxaurrondo. Ni sobre Inaxio Uria. Al portavoz de Amaiur ya se le ha olvidado el asesinato de Carrasco y le parece que las detenciones del presunto y su colega son «pasos en la dirección contraria a la resolución del conflicto». Sin embargo, prodigios de la mente humana y del Alzheimer, recuerda con toda precisión los sucesos del 3 de marzo de 1976 en Vitoria, 32 años y una semana antes de que Errazkin y sus colegas asesinaran al ex concejal. La mayoría del TC debería hilar más fino: ¿enaltecimiento? Naturalmente, pero nunca caerán tan bajo como para comparar al terrorismo con el Estado, a ver por quién les toman.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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