Los conejos

La juez Nieves Molina ha remitido al TSJCV el ‘caso ONG’, al haber apreciado indicios sólidos de delito en la actuación del aforado Rafael Blasco, ex conseller de la Generalitat y portavoz del PP en las Cortes valencianas hasta su destitución por Alber- to Fabra el 12 de junio.

Según la juez Molina, el ex conseller Blasco podría haber incurrido en delitos de prevaricación, cohecho, tráfico de influencias, falsedad documental y malversación de caudales públicos.

El procedimiento era familiar: una trama empresarial a cuyo frente figuraba Augusto César Tauroni, que participaba en las convocatorias de subvenciones de la Generalitat para la cooperación con el Tercer Mundo.

Según parece, el conseller se implicaba en la aprobación de los proyectos hasta el punto de coaccionar primero a cuatro miembros de la comisión de valoración que rechazaron la propuesta presentada por una Fundación seleccionada por Tauroni.

Blasco, según el auto de la juez, trató de hacerles rectificar y, al no conseguirlo, amenazó a los cuatro funcionarios disidentes con repasar los expedientes en los que hubieran intervenido durante todo el verano de 2008 «para buscar irregularidades en los mismos».

Después del verano, los cuatro habían sido removidos. La Fundación recibió 833.409 euros para proyectos a desarrollar en Nicaragua. Al parecer, allí sólo llegaron 43.000, siendo empleado el resto en la construcción de cuatro inmuebles en Valencia. Las empresas de Tauroni cobraron el año de autos un total de 456.960 euros por asesoramiento, consultoría e ingeniería. Se preguntarán ustedes y con razón, cómo se puede atender al desarrollo de Nicaragua construyendo edificios en Valencia. Los caminos del Señor son inescrutables, y no les cuento el efecto mariposa: cuatro edificios que construyes en Valencia determinan un aumento notable en el PIB de Nicaragua el mes que viene. No diré nada en nombre de los nicaragüenses de a pie, que en ningún caso iban a ver ese dinero. Ya se encargarían de repartírselo Ortega y su cuadrilla.

 Al parecer les han madrugado la piñata el ex conseller y sus amigos. Roger Rabbit, el conejo y el conill, llamaban a Blasco en los correos que se cruzaban Tauroni y su hermana: «cinco para el conill y 3.200 para la negra», decían en lo que parece un prometedor lenguaje de novela negra. No son tiburones, son conejos. Desde hace tiempo viene uno pensando que España está viviendo su decadencia. Como la del 98 (1.800) o el Siglo de Oro, pero sin talento literario.

Las épocas de crisis son muy provechosas para el cultivo del realismo literario. Lo que pasa es que la nueva novela negra se va a expresar principalmente en autos judiciales.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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