Se acabó

Desde que Basagoiti anunció el 7 de mayo la retirada de su apoyo a Patxi López, el Gobierno estaba liquidado. Lo sabía su ex socio, que le pidió en la misma comparecencia el adelanto electoral. Lo sabía el principal partido de la oposición y todos los demás, que con más prisas que pausas han designado a lo largo de estos tres meses a sus candidatos electorales. Al final de su mandato, la gestión de López deja cierto sabor acre. El lehendakari canta la gallina al quejarse de la imposibilidad de acuerdos. Ése es su fracaso. Los ciudadanos se pronunciarán, pero seguramente no al gusto del lehendakari. No tiene sentido invocar la necesidad de reformas para una fiscalidad más justa y progresiva. No gobierna en ninguna de las diputaciones y las encuestas le auguran una pérdida no inferior a ocho escaños.

La política de tolerancia cero llevó a la Ertzaintza a detener a terroristas tras varios años de pasividad. También recuperó el espacio público para la convivencia. Los primeros meses de este Gobierno el País Vasco vivió un clima de libertad como nunca en los años anteriores. El lehendakari ha fijado la jornada de reflexión para el primer aniversario del legendario comunicado en el que ETA anunciaba el cese, con la esperanza de que el electorado le premie por su contribución a la paz. Pero la simbología del calendario no suele dar resultados. Zapatero tuvo la ocurrencia de convocar las generales un 20-N, qué idea, el aniversario de Franco, el PP que llega, etc. Fue el peor resultado en la historia del PSOE. Patxi López debe de saber ya que el 20-O los ciudadanos vascos no van a reflexionar en el sentido conveniente y muy probablemente premiarán a ETA y a sus herederos, al igual que lo habían hecho en 1998, tras la tregua de Lizarra.

La Diputación guipuzcoana y el Ayuntamiento donostiarra son el modelo en que ha cuajado el esfuerzo de López para relegalizar a Batasuna. Odón Elorza podría explicarle esto, seguro que él lo tiene más fresco. Ayer, antes de su rueda de prensa, el lehendakari pudo ver en los periódicos la foto de su concejal zarauztarra Patxi Elola, un jardinero que hacía su trabajo con escolta, borrando en las calles de su pueblo las pintadas calumniosas para su partido. Zarauz es territorio Bildu y su ayuntamiento no se considera concernido por las amenazas a los concejales de la oposición. Se acabó la esperanza del cambio y no habrá una nueva oportunidad. Por otra parte, Patxi debería saber que la herencia no es nunca para el albacea.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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Una respuesta a Se acabó

  1. es cierto,pero Patxi fue lehendakari y pudo manejar los resortes del poder, a cambio de qué? Cómo ha pagado al PP vasco esa ayuda:con ingratitud y deslealtad. Y el PP se ha licuado allí, creo. saludos

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