Paradise.cat

El Paradise, el mayor prostíbulo de Europa, es otro hecho diferencial de Cataluña. Luego dirá Madrit que el Estat Català no puede ser uno más en la UE. Recordarán que, en la pasada Nochebuena, los artificieros de los Mossos retiraron un artefacto de un coche aparcado frente al bulín. Bueno, pues en Nochevieja, más de lo mismo: a eso de las 11 de la noche, una llamada con amenaza de bomba que resultó falsa obligó a desalojar a 800 parroquianos del Paradise, así como de algún restaurante y el bingo cercanos, y los tuvo a la intemperie mientras varios cuerpos de Policía rastreaban la catedral del fornicio con robots y agentes de la unidad canina. A las tres de la mañana, las chicas y sus clientes fueron autorizados a volver al interior.

¿A qué hora se sienta a cenar esa gente en Nochevieja, si fueron desalojados a las 11? Tal vez la propiedad debió improvisar una solución, repartir uvas entre clientela y prójimas y poner a la madama a cantar las campanadas, haciendo el papel doble de Anne Igartiburu y el reloj de la Puerta del Sol. Los madrileños llevan muchos años celebrando el Año Nuevo ante un edificio que antes fue la DGS y, ahora, la sede de la Comunidad de Madrid. ¿Por qué los catalanes de La Junquera y aun de los alrededores no van a poder tomar las uvas frente al burdel más grande de Europa? Los franceses que acuden al Paradise a fornicar y dejarse los dineros que escapan a la voracidad recaudatoria de Hollande constituyen para Mas una gran oportunidad para reducir el déficit y enjugar la deuda soberana. Franceses, piénsenlo bien. Es harto improbable que vinieran al Alt Empordà a comprar cava. Hace años, también habría sido increíble que los muy liberales hijos de la flor de lis viajaran a Cataluña para ir de putas, pero así está el tema. Francia era un país que, amén de 300 clases de quesos, tenía dignatarios que morían al pie del cañón, practicando el coito venal, como el presidente de la República Félix Faure, que resignó el cetro entre las piernas mercenarias de Marguerite Steinheil en 1899. O el cardenal Danielou , que experimentó el mismo transporte en mayo de 1974 en el apartamento de una autónoma de 24 años llamada Mimí Santoni .

La historia de Francia no se entiende sin la prostitución; Néstor Luján lo dejó claro en Campos de pluma . En España, dicho sea con perdón, no habría cuajado la expresión hacer un francés si no hubiera sido por el contingente de putas francesas que llegaron a Madrid en el siglo XVIII para disgusto de las aborígenes, que no veían con buenos ojos el atractivo de las francesas en las preferencias de los parroquianos, ya que practicaban una suerte que las honradas putas españolas, más decentes, rechazaban en redondo. Y ahora resulta que los puteros franceses peregrinan a Cataluña porque en la muy liberal Francia la tienen prohibida. La France qui tombe , ya lo dijo Nicolás Baverez en el título de un libro. En cambio, puede ser una excelente oportunidad para la Cataluña independiente que sueñan Mas y Junqueras. Fracasado el proyecto de Eurovegas, hay que potenciar las ventajas comparativas en el sector.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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