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El presidente Mas inauguraba ayer en Sitges la reunión anual del Círculo de Economía y lo hizo con un lucimiento prudente de sus dotes, como es costumbre. Cada frase, un titular. El Estado ataca a Cataluña por una doble vía: el autogobierno desmembrado y el ataque a nivel financiero: «Desde el punto de vista del gasto, teníamos un jamón y hemos ido cortando tan bien como hemos sabido. Pero después de cortar y cortar, hemos tocado hueso. Y cuando has tocado hueso, puedes insistir cortando, pero te quedas sin nada, no puedes hacer ni caldo». Así maneja el hombre sus metáforas nutricias. Hombre, Artur, después de haber tocado el hueso y de haberlo pelado en su totalidad, tienes hueso para hacer unos magníficos caldos o platos de legumbres.

Lástima que nadie haya pensado en serio en los problemas de este increíble hombre menguante, y no lo digo por Rajoy, que se esmera mucho en su papel de don Tancredo, haciendo como que la cosa no va con él. Es Europa, la vieja y emputecida Europa que no ha sabido convertir a Cataluña en el Massachussetts de la Unión y a Barcelona, en un Boston mediterráneo.

Siguió con su déficit asimétrico, no puede ser que las comunidades más endeudadas cumplan lo mismo que otras que están mejor. Es como si «a España le pidieran lo mismo que a Austria». No es exactamente lo mismo, por más que la idea se la haya inspirado el gran Montoro. Un aumento del déficit de España no afectará a Austria; el déficit de Cataluña, digámoslo una vez más, va a repercutir inevitablemente en el conjunto. Y mucho. Pues señor, llegados a este punto parece que Izquierda Unida considera que Cataluña tiene derecho a decidir de manera unilateral su independencia. Tengo para mí –lamentaría pecar de ligereza en este testimonio– que Cayo Lara está francamente sobrevalorado como intelectual. Veamos por qué.

Cataluña siempre ha deseado la financiación de Euskadi y su sistema de Concierto y Cupo. Normal. La financiación per cápita de la C.A.V. es el 160% de la media española. Este matiz llevaba al lehendakari López a explicar las ventajas del modelo vasco para hacer frente a la crisis: sin recortes y manteniendo íntegro el Estado del bienestar. Euskadi es una Fuentealbilla más grande: Kalise para todos, qué coño.

Pero no es lo mismo si se trata del 4,5% de la población total, como es el caso vasco, o si se trata del 16%, como la población de Cataluña, con respecto al total del censo español. Cataluña supone, además, casi la quinta parte del PIB español. Artur Mas, también muy sobrevalorado como gestor, tiene una amenaza disuasoria: el crac de Cataluña supondrá inevitablemente el hundimiento de la economía española. Y va Izquierda Unida y dice que los catalanes pueden decidir de manera unilateral la ruina de España entera.

Las aspiraciones soberanistas de Mas no caben; es cuestión de tamaño, por mucho que una voz piadosa, quizá la de Pascual Sala, trate de convencernos de que no importa.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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