Encuesta vista

Si me perdona la franqueza, señor Mas, lo de la encuesta lo veíamos venir todos menos usted. Bueno, usted y todos los dirigentes de su partido que le han dejado pilotar con entusiasmo hacia el desastre. Han pasado menos de 11 meses desde las elecciones de 2012 y su propia encuesta señala que el 21,5% de sus votantes se le van a Esquerra, que le saca 3,7 puntos de ventaja en intención directa de voto.

El PSC sólo conserva el 44% de sus apoyos. El resto los pierde por doquier: hacia el limbo de los justos la mayor parte, un 8% hacia Esquerra y un 12% que se reparten equitativamente entre C’s e ICV.

Comprendo que los resultados no sean plato de su gusto, pero peor queda Pere Navarro. Tampoco está mal lo de Alicia, a quien se le va el 22,5% de sus votantes hacia Albert Rivera. Normal. Cuando se le da a usted la razón en algo acaba teniéndola en todo: si les ofrecen la financiación es para negarles el derecho a decidir. Y si el PP desautoriza la oferta de Alicia, más a su favor: ¿no es esa la prueba de que tienen que irse?

Pero hace mal en ironizar sobre Camacho, en lugar de mirarse al espejo y felicitarse porque sus administrados no tengan tanta insensatez como su clase política y les esperen en la intención de voto. A veces, el Señor escribe derecho con renglones torcidos, president. Puede parecerle injusto que ERC, que secundó a los socialistas en una reforma del Estatuto de Sau que a CiU no le había preocupado durante toda la pujolez, ahora le vaya a dar el sorpasso y convertirse en el partido más votado de Cataluña.

Justicia poética. Usted fue el candidato más votado en 2003 y 2006. Esquerra le quitó a usted la Presidencia las dos veces para dársela, primero a Maragall, y después a Montilla. Hundió al PSC, que no pudo recuperarse de su compañía, y ahora va directamente por usted. Perdone, president, pero es que Junqueras no le quita ojo, dicho sea sin ánimo de señalar, y usted es muy flete.

Por otra parte, ¿qué es una encuesta?, una radiografía pasajera del alma voluble y tornadiza de los pueblos. El domingo, 9 de octubre de 2005, el periódico La Vanguardia publicó una, según la cual, el 68% de los catalanes se mostraba partidario de que las Cortes cepillaran el proyecto aprobado unos días antes para que encajara en la Constitución. (Portada y página 16).

Ibarretxe tenía su propio aparato; un Gabinete de Prospecciones Sociológicas, más modesto que su Centre d’Estudis, pero al que sabía sacarle partido. ¿Que el presidente de Confebask se ponía díscolo con su plan? Una encuesta en octubre de 2002 entre empresarios vascos les retrataba como trotskistas ejemplares: más soberanistas que la media de sus conciudadanos, más partidarios de la consulta, de las selecciones deportivas nacionales, del poder judicial propio y de la doble nacionalidad. Con todo no pudieron impedir que el plan se estrellara en el Congreso el 1 de febrero de 2005. Es usted un candidato prederrotado, president. Aunque usted no lo sepa, lo cantan sus orejas, como al camarada Niebla de Rafael Alberti.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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