Generaciones

El PP ya tiene candidato a la Presidencia del partido en Andalucía. Será el candidato de Moncloa, Juan Manuel Moreno, secretario de Estado y hombre de Soraya. Uno de esos jóvenes que encarnan el poder emergente en los partidos, que ya es un par de generaciones posterior a la de los santos padres de la Transición. Comparten muchos de ellos la vivencia de haber visto el camino cuando la palabra del líder en un mitin les hizo ver la verdad y la vida. Zapatero contó muchas veces su experiencia iniciática en un mitin de Gijón, al oír a Felipe González. En un mitin de Cádiz descubrió Bibiana Aído a Zapatero. A él le bastó oírla: «José Luis, tienes una sonrisa muy bonita. Tienes que sonreír más», para hacerla ministra. Son el relevo generacional.
El nuevo candidato a la Presidencia del PP andaluz también decidió implicarse en un mitin de Aznar en Málaga en 1989. Para que luego digan que los mítines no sirven para nada. Hoy ocupa el cargo y el despacho de Bibiana, único caso de ministra que fue promovida a secretaria de Estado a media legislatura.
El caso es que el liderazgo del PP en Andalucía ha sido un problema desde que Arenas fracasó en su tercer intento de conquistar la Junta. «Todas hieren, la última mata», decían los relojes de sol, y la derrota de Arenas frente a Griñán, tras la mayoría absoluta y a pesar de retrasar los presupuestos, fue definitiva.
A su marcha se postuló Nieto, el alcalde de Córdoba, otro joven desprejuiciado cuya divisa era «yo quiero ser califa en lugar del califa». Lo fue, pero se tropezó con su impaciencia. No sabía que en nuestra cultura no se lleva el paso el frente y se convirtió en pasado. Aquí somos más de: «Señor, yo no soy digno, pero una palabra tuya, etc.». Algo parecido, mutatis mutandis, le había pasado a Josep Borrell a finales de los 80 en el PSOE.
Los populares recurrieron al alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, para salir del paso. Pero a un año de las municipales y ante la posibilidad de que Susana Díaz, que ha fraguado rápido, pueda disolver y convocar, el retraso era suicida. Cospedal y el propio Zoido intentaron colocar a su candidato, José Luis Sanz, pero las dos veces fueron desautorizados por Rajoy, que antes de Navidades avisó de que no le gusta seguir estos asuntos por la prensa. Entre dos abogadas del Estado, ha ganado la vicepresidenta, pero el partido de la mayoría absoluta en el Congreso no ha alcanzado la paz en las autonomías. La maldición de los territorios históricos precipitó ayer mismo la crisis en el PP vasco a un mes del Congreso de marzo. Arantza Quiroga no acaba de encontrar su camino, dicho sea sin ánimo de señalar.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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