¿A la tercera, vencida?

El cartero siempre llama dos veces, tituló acertadamente Cain la mejor de sus novelas. En Navarra son tres. A la tercera va la vencida, es decir, Yolanda Barcina.
La denuncia de la inspectora Nieves contra la consejera de Hacienda es tan grave que, si se confirma, debería causar las más altas responsabilidades políticas. Hasta ahora sólo es una denuncia. El ultimátum del PSN para que Barcina disuelva el Parlamento en 15 días o plantarle una moción de censura podría quizá esperar a algún trámite judicial, una imputación, algo, salvo que el fin perseguido no sea estrictamente el combate contra la corrupción.
Por comparar, el jefe de la Hacienda foral de la Diputación vizcaína puso una traba en el ordenador central que impedía la inspección a casi 200 contribuyentes protegidos, simulando que estaban siendo investigados cuando no era cierto. Doce años ha durado el proceso, hasta que el aludido ingresó el domingo en la cárcel de Basauri para cumplir la condena de cuatro años y medio impuesta por el Supremo. Ninguno de los partidos ahora reclamantes por una denuncia que aún no ha pasado a mayores movió un pelo, ni pidió la dimisión de ningún diputado general presente ni pasado, antes, durante, ni después del juicio.
El mapa político navarro es un rompecabezas de piezas pequeñas, las mayores de las cuales son Unión del Pueblo Navarro y el Partido Socialista. UPN pudo prescindir del apoyo del PSN gracias al CDN de Alli entre 2003 y 2007. Salvo ese periodo, los dos partidos gobernantes han necesitado (y se han procurado) al menos la anuencia tácita del otro.
Miguel Sanz llegó a romper con el PP para garantizarse el apoyo del PSN en la primera ocasión en que los socialistas, con Puras como candidato, intentaron dar el salto a UPN, tras las elecciones del 27 de mayo de 2007. Ya habían apalabrado un acuerdo a la mallorquina cuando el 5 de junio ETA anunció la ruptura oficial de la tregua de Lizarra. Rubalcaba anunció como probable un gran atentado y el gran ‘Pepiño’ Blanco mando a parar. El PSOE no podía arriesgarse a que un coche bomba de ETA les pillase en coalición con los independentistas navarros, pero se cobró el precio de la ruptura de UPN que Sanz pagó religiosamente, como está dicho.
El 17 de abril de 2013, Bildu y Aralar propusieron una moción de censura, que fue secundada por los tres parlamentarios de IU y los dos no adscritos de Geroa, pero fracasó al abstenerse el PSN.
Esta vez el PSN va a encabezar la segunda moción, tercer intento. Yolanda Barcina no ha llegado a comprender lo que Sanz sabe de sobra: el apoyo o la neutralidad del PSN es una restricción dada para gobernar Navarra. Roberto Jiménez está dispuesto a aceptar la Presidencia aupado por algunos de los citados que aún no han rechazado tanta sangre derramada, 42 asesinatos en Navarra. Será el segundo Puras. No parece que el PSOE se lo vaya a permitir tampoco, según ha dicho rotundamente Valenciano. Los socialistas navarros deberían tener en cuenta el prudente consejo de Talleyrand a Napoleón: «Majestad, con las bayonetas puede hacerse de todo; menos sentarse sobre ellas».

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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