El mal del periodismo

Pilar Urbano fue entrevistada en ETB, vía telefónica, por Klaudio Landa, a quien contó que aquí no se desclasifica ni el papel higiénico, y puso, entre otros ejemplos, lo del monte Oiz. Tras citarla para una entrevista en estudio el día 10, el presentador, excitado, dijo: «Yo no sé si entre los próximos proyectos de Pilar Urbano están los secretos sobre el accidente del monte Oiz. Se lo voy a preguntar».

Se refiere al accidente sufrido por un avión de Iberia el 19 de febrero de 1985. Para que pueda relajarse Landa: Pilar Urbano ya lo ha contado en su libro Yo entré en el CESID. Lo recordaba ayer una nota de la agencia Vasco Press. El avión fue derribado por un misil de ETA, pero el Gobierno no lo reconoció para no hacer fracasar «el Pacto de Ajuria Enea que acababa de firmarse». El citado pacto no se firmó hasta el 12 de enero de 1988, casi tres años después del accidente.

Soy un viejo aficionado a la literatura de Pilar Urbano, a la asombrosa desenvoltura con la que aplica al periodismo técnicas de novela: el novelista puede estar omnipresente en el relato y contar qué hacía o pensaba un personaje en la intimidad de su cuarto de baño. El periodista no, si no tiene una fuente o un agujerito en la pared. A Pilar le bastan su imaginación y el uso de sus trucos: la descripción minuciosa de los decorados, en plan yo estuve allí, el uso espurio del entrecomillado, que en periodismo es textualidad y en novela sólo diálogo. Me aficioné cuando leí que nuestra narradora fue varios días a entrevistarse con Tejero al castillo de La Palma, en Mugardos, donde estuvo encerrado entre 1981 y 1983, hasta el consejo de guerra de Campamento. Pilar, la gran Pilar entraba a la celda del golpista y, antes que nada, le hacía la cama para predisponerle el ánimo a la confidencia. El resultado fue: Con la venia: Yo indagué el 23-F.

Y luego están los entrecomillados, ya digo. La probabilidad de que un tío de Cebreros suelte al Rey: «Nos la has metido doblada» y de que el Rey le diga a él: «¿Me estás amenazando, so cabrón?» es forzar demasiado la llaneza del monarca, a quien sus amigos de siempre, Carvajal y Gómez Acebo se dirigen en otro tono en el mismo relato: «Me permito recordar a Su Majestad…». Por otra parte, el mismo Borbón habla por pluma de Urbano como un Austria en las películas de Juan de Orduña: «Tú estás aquí porque te ha puesto ahí el pueblo… Yo estoy aquí porque me ha puesto la Historia».

Urbano escribe sobre el 23-F como el guionista de Évole, y sobre ETA como aquel tipo, Alvaro Baeza L. que nos explicó el terrorismo en una colección de libros amarillos, gran acierto cromático. Pero es igual. A quien le convenga su historia no se va a arredrar por los detalles. La tentación literaria es el mal del periodismo y la paranoica, el de los españoles. Y las españolas, claro.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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