Ibil, la ‘alternatiba’

Hubo mucha esperanza en el ala socialdemócrata de la izquierda abertzale desde que Arnaldo Otegi confesó al Círculo de Empresarios Vascos que uno de sus abuelos era del PSOE, lo que suscitó gran contento y esperanza entre sus comensales.

Todas las fuerzas políticas tiran hacia su izquierda, es ley de vida. El PP está mostrando una querencia socialdemócrata que achica espacios al PSOE. De ahí que a los socialistas no les quede otro remedio que buscar su espacio vital, su anschluss ideológico a costa de Izquierda Unida.

¿Qué quedó del eurocomunismo de antaño, tan pragmático? Ustedes lo recordarán: tan centrado que en abril de 1977 aceptó la Monarquía como forma del Estado democrático y la bandera roja y amarilla, que ahora está tácitamente proscrita, no ya entre los comunistas, sino en cualquier mitin del PSOE. Es verdad que los comunistas de entonces miraban con aprensión hacia su izquierda. No hacia el maoísmo, claro, sino hacia los trotskistas, quizá por el complejo de culpa que tantos años después seguía produciendo el piolet de Mercader. Rastros freudianos.

Aquello se fue al hoyo con Carrillo, y la inspiración de los líderes comunistas, huérfanos de referencias más o menos democráticas, viene hoy del castrismo, el madurismo, el tercermundismo y otras aportaciones posteriores. Así las cosas, la disidencia de ETA después de su anuncio de cese definitivo hace dos años y medio, tenía que venir por su parte más radical.

Es verdad que de momento, no son más de medio centenar, pero se muestran muy vocacionales. En las últimas elecciones legislativas reclamaron la abstención contra las candidaturas de Amaiur. Ibil, acrónimo en euskera de Foros Revolucionarios. Consideran que Gestoras pro Amnistía y LAB han dejado de cumplir su función en los terrenos carcelario y sindical. Y les propone alternativas.

Una de sus cabezas visibles, muy visible, en tanto que monda y lironda, es la de Iñaki Bilbao Goikoetxea, un tipo que cumplió una condena de 54 años por varios atentados terroristas. Bueno, en rigor, cumplió la parte que tuvo a bien determinar el juez de Vigilancia Penitenciaria, después de aplicarle el sistema de descuentos y rebajas que permitía el Código Penal de 1973. Un año después de excarcelado, asesinó en Orio a Juan Priede Pérez, lo que le valió una nueva condena ampliada tras amenazas e insultos a jueces, Garzón, Guevara y Andreu, que le suponían nuevos juicios y condenas. «Te voy a arrancar la piel a tiras, cabrón, enano, fascista, perro», le dijo al juez Guevara, aunque ningún insulto tan colorista como el que dirigió al entonces juez Garzón: «Me cago en el kilómetro 105 de tus cuernos». No sabemos si esto se resolverá con nuevas concesiones a la izquierda abertzale para que no sigan a los radicales. En fin, es lo que hay.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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