Brigadas internacionales

Están los socialistas catalanes preocupados, al día siguiente de haber recibido a sus invitados europeos, y no es para menos: sus previsiones son la pérdida de la mitad de los votos que consiguieron en 2009, años de un declive que, visto desde ahora, parece un pasado de esplendor, con los 709.000 votos que sacaron en aquéllas. Elena Valenciano confía en que el efecto Cañete sea el desperta ferro del voto socialista, grito de guerra en tierras más o menos almogávares, pero no saben si lo suficiente para compensar la desmovilización previa.

Habían llegado a Barcelona los voluntarios de las brigadas internacionales en plan mitin, «hombres que contienen un alma sin fronteras», por decirlo con un verso de Hernández: Manuel Valls, rutilante estrella del socialismo francés y Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo y candidato a presidir la Comisión, vinieron en plan guest star. Con Elena Valenciano de protagonista, Pere Navarro de gloria local y el cameo de Felipe González.

Schulz es único para comerse marrones. Recordarán dos primeros meses de 2011, en los que fueron derrocados en Túnez y Egipto dos tiranos: Ben Ali y Hosni Mubarak. Schulz convocó a la prensa para anunciar la expulsión de ambos de la Internacional Socialista, a la que pertenecían desde hacía décadas. «De vez en cuando uno se da cuenta de que hay ciertos integrantes de la propia familia y se sorprende». Esto ya pasa en las mejores familias, qué nos van a contar. Los Corleone, gente de familia como ninguna otra, sabían que a veces te salen ciertos integrantes de la propia familia y te sorprenden. Schulz habría explicado lo de Eguiguren con más solvencia que Jauregui. Y si me apuran, hasta lo de ‘Maleni’.

Pero volvamos a Valls. Después de oír las opiniones de Valenciano sobre la austeridad, uno estaba expectante por ver si armonizaba con el hombre que recortó 50.000 millones al sueño Hollande. Pero él es un maestro: «Nosotros recortamos 50.000 millones, pero sin tocar las pensiones. No es una política de austeridad. Es algo muy diferente». Díganos qué, maestro, no nos deje con este comecome. En esto se nota que es socialdemócrata: no en los hechos, sino en la explicación. La señora Valenciano podría reivindicar que nosotros fuimos primer: «José Luis las congeló hace justamente ahora cuatro años».

No sé si lo de Cañete será bastante, pero el hecho de que –según sus propios datos– vayan a perder la mitad de los 709.000 votos con los que fueron el partido más votado da a entender que no. En Cataluña ganó el PSOE sus elecciones generales y Cataluña le puede bastar para perder las europeas, aunque los efectos sean de carácter doméstico. Deberían invitar a Valls y Schulz a las primarias, aunque no sé si la oferta les resultará suficientemente atractiva. Ya tendrán bastante con lo suyo.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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