No es verdad

El portavoz de la Generalidad ha vuelto de vacaciones moreno, gordito y feliz. Su sonrisa, réplica de la de su presidente, resultaba tan inexplicable como la carcajada de la hiena en el viejo chiste, mientras daba cuenta de que, según el Tribunal de Garantías Estatutarias, la Ley de Consultas, coartada legal para su referéndum, se ajusta al Estatuto ¡y a la Constitución! Acabarán interpretando el Estatut a la luz de las ordenanzas municipales de Arenys de Munt.

Es admirable que una instancia autonómica se haga con las funciones del mismo Tribunal Constitucional al que el Gobierno catalán, los periódicos adocenados y una parte de su opinión pública negaron jurisdicción a partir de la sentencia sobre el Estatut. No hay excepción, también desacatan las del Supremo.El tribunal de garantías, ese Constitucional de andar por casa, se ha inspirado en dos sentencias. La primera es una admirable afirmación de fe en la Justicia Universal, al reivindicar la competencia del Tribunal Supremo de Canadá sobre asuntos catalanes. La segunda, una del Constitucional de verdad, en la que decía que para la Constitución «no hay asuntos vedados a la opinión y excluidos del parecer ciudadano». ¿Qué tendrá eso que ver con la idea de que el asunto que quieren privatizar compete solo al sujeto constitucional de la soberanía: todos los ciudadanos españoles?

Todo tiene un aire de farsa. Citar a estas alturas al Tribunal Supremo de Canadá sin explicar el revolcón que sus criterios supusieron para los secesionistas quebequeses y la Ley de la Claridad es una broma. Otra parece la exigencia formulada ayer por Homs de que el Gobierno de Rajoy, el de verdad, no remita la Ley de Consultas catalana al Constitucional de verdad, prueba evidente de sus temores. Si confiara en sus «sólidos argumentos jurídicos» habría dicho: «Envíen la Ley de Consultas al Constitucional y que éste la examine cuanto quiera. No encontrará ni una sola coma inadecuada».

¿Recuerdan al Homs que en marzo de 2013 exigía «una rectificación pública al Gobierno» (al de verdad) sobre las cuentas en el extranjero de Pujol y Mas supuestamente procedentes de las herencias de sus padres? El viernes ni una palabra.

En el país de la pubilla Pepis, –la pubilla es la heredera–, nada parece de verdad. A 18 días de su diada número 300, Cataluña es un belén con sobrerrepresentación de caganers, metáfora exacta del soberanismo.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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