Ah, ‘la Famiglia’

Hace ya bastantes años el gran Alberto Moravia decía en una entrevista que la familia era la gran escuela de la delincuencia moderna. Pensé entonces que tal vez el viejo y lúcido escritor italiano llevaba mal los amoríos de su joven esposa, la garrida navarra Carmen Llera, con el líder druso Walid Jumblatt.

La semana en la que Artur Mas iba a aprobar su Ley de Consultas empezaba el pasado lunes con la comparecencia de Jordi Pujol Ferrusola en la Audiencia Nacional ante el juez Ruz. Aquel mismo día, a las cuatro de la tarde comparecía su ex mujer, Mercé Gironés, en un episodio positivo en medio de tanta turbación. Lo que Dios ha unido que no lo separe un juez, escribió aproximadamente el evangelista Mateo. «Lo que yo he unido en la tierra no lo separa ni Dios en el cielo», decía Agustín González en La Escopeta Nacional.

La Justicia ha vuelto a unir ante el Juzgado número 5 y en un sólo sumario a quienes en otro tiempo habían sido una sola carne. Es consolador, ya digo, y tiene raíces. «¿Vives con tu familia?» preguntaba don Corleone a su ahijado Johnny Fontane. «Bien hecho. Un hombre que no vive con su familia no es verdaderamente un hombre».

Se trataba de la compraventa de unos terrenos valorados en 30 millones de euros en Hospitalet y hete aquí que el ex suegro de Jordi júnior, Ramón Gironés, se presentó al vendedor para exigir su 3%. «Ustedes tienen un problema que se llama 3%», había dicho el 24 de febrero de 2005 Maragall al entonces jefe de la oposición, hoy presidente Mas, una rareza del socialista, que acostumbraba a llamar problema a lo que en realidad era una ilusión. Los terrenos habían sido vendidos siete meses antes de este episodio y fueron recalificados dos meses después. La tierra para quien la recalifica, ya lo decía Zapata, (o si no, algo muy parecido).

Al final, la mordida quedó en menos, unos 550.000 euros. Los propietarios de los terrenos no parecían estar por la tarea, pero les hicieron una oferta que no podían rechazar: les negaron permisos para construir, les precintaron una finca y les instalaron una planta de tratamiento de residuos justo al lado.

Esto es un clásico. La Familia es un concepto que desborda la consanguinidad, para integrar a la familia política. Como los Tessio y Clemenza eran miembros de la familia Corleone. Como aquel bendito Félix Millet, que pagó la boda de su hija (81.000 euros) con fondos de la Fundació Orfeó Català y luego le pidió la mitad a su consuegro.

El viernes próximo le toca comparecer al viejo don Pujolone. Debería citar a los clásicos y hacer suya la frase de Michael Corleone: «Toda mi vida he luchado por proteger a mi familia». Y así me lo pagan.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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