Snchz se enmienda

Tengo un amigo que es clavadito a Pdro Snchz. En cierta ocasión y durante una discusión de sobremesa, un tercero le interrumpió para confesar su inferioridad dialéctica: «Macho, no puedo contigo. Estás en todas las posiciones al mismo tiempo». Esa característica hace de Snchz uno de esos tipos que no van a defraudar jamás a sus partidarios. Ya durante el proceso de las primarias había admirado a propios y extraños por decir un día que el problema principal de España era la desigualdad. «Me preocupa más la igualdad entre los ciudadanos que la diferencia entre los territorios».

Un poco más adelante se mostró partidario de reconocer las especificidades de cada territorio sin perjuicio de la igualdad y la solidaridad entre ciudadanos y territorios y, sólo dos días después de lo anterior, consideraba que el trato adecuado para Cataluña pasaba por reconocerla como nación y dotarla de un régimen fiscal especial. Y todo en lo que duran unas primarias. No se ha visto mayor capacidad de síntesis. Bueno, sí, la de Franco al acuñar lo de la «unidad de los hombres y las tierras de España», pero los dictadores juegan siempre en otra liga y en otra retórica.

Su bautismo político fue alinear el voto de los socialistas españoles con la antieuropa: Marine Le Pen, Nigel Farage, Podemos y Syriza, y romper la disciplina socialdemócrata, si es que esta expresión no constituye un flagrante oxímoron. Sus correligionarios europeos habían votado a Juncker para que la derecha europea votase a uno de los suyos como presidente del Parlamento europeo. Los más cabreados con Snchz no son los populares europeos, sino Schulz y los socialdemócratas alemanes.

Ahora se propone revisar la reforma del artículo 135 de la Constitución que Zapatero propuso en su último verano como presidente, y que salió adelante con el apoyo del primer partido de la oposición. Y con su voto. Fue un error, ha reconocido, y eso es algo que mueve a simpatía por él. El único motivo legítimo de orgullo para una persona adulta deben ser sus rectificaciones. Haré una más a este respecto. Tengo escrito que Snchz era el mejor de los tres candidatos a la Secretaría General: no se piensa lo mismo estando en el Gobierno que en la oposición. Pero es preciso reconocer a la vista de los hechos que era el más lento: votó a favor de la reforma, siguiendo la pauta que le marcó con el dedito Eduardo Madina. Mientras, quien había de ser su tercer contrincante en las primarias se ausentó del hemiciclo para no votar aquello. Pérez Tapias era Sánchez antes que Snchz, aunque éste también ha sido un adelantado a su estilo: a la caída de la d en posición intervocálica, él ha opuesto la caída de las vocales en posición interconsonántica, en esa literatura rácana que practican adolescentes y Podemos, virtuosos en el territorio Twitter.

Alguna vez tengo escrito que el más grave problema del socialismo español es su tenaz empecinamiento en sostenella. Es peor. Un paso atrás ni para tomar impulso. No están empeñados en sostenella sino en aumentalla.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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