Lo del tesorero

Sufre Luis Bárcenas un aluvión de noticias que le afectan y que han llevado al hervor a la opinión pública de este asombroso país en estado de tertulia. En menos de 48 horas hemos sabido que la Fiscalía le pedía 42 años y medio, que la Audiencia Nacional acordaba una fianza de 200.000 euros para eludir la prisión provisional y que la Abogacía del Estado solicita para él 62 años por un surtido de delitos fiscales.

Mientras las tertulias expresaban su indignación por la libertad de Bárcenas y los más sueltos de los opinantes veían una señal inequívoca del pacto entre el procesado y el partido del Gobierno, la Abogacía del Estado contradice la posibilidad con una petición que excede largamente la del Ministerio Fiscal, y sólo por sus trampas con Hacienda. Choca un poco el hecho de que el fraude fiscal–por más que Hacienda seamos todos, como recuerda el juez Castro– pueda merecer más del doble de la condena que pedía la Fiscalía para Bolinaga por el asesinato de un guardia civil hace una semana, en vísperas de que el cáncer archivara definitivamente el caso. En el ente autorreferente, los mismos tertulianos cabreados con la revocación de la libertad condicional de ‘Santi Potros’ volvían a cabrearse con la libertad de Bárcenas.

Sin embargo, el auto de la AN es irreprochable al justificar la excarcelación: ha pasado ya 19 meses en prisión, es harto improbable que reincida en el delito y/o que destruya pruebas y, si bien es verdad que los 200.000 euros de la fianza es poco dinero comparado con los 48 millones que Bárcenas tiene en Suiza, no lo es si se tiene en cuenta que sus cuentas están bloqueadas por orden judicial.

A Luis Bárcenas le llueve sobre mojado. Los abogados que le contrató el PP, Bajo y Trallero, desistieron de su defensa después de que el ex tesorero apareciera entrevistado en EL MUNDO por su entonces director, Pedro J. Ramírez.

A nuestro héroe –los lectores perdonarán el deslizamiento del sentido que implica esta locución prêt-à-porter– tal vez pudo quedarle la impresión de que al partido del Gobierno no le era del todo simpático el entrevistador, pero que el desencuentro no tenía por qué repetirse con una defensa no vinculada al PP y en un periódico distinto.

Craso error. Javier Gómez de Liaño ya renunció a la defensa de Isabel García Marcos, una concejala socialista de Marbella, que tras una ejemplar carrera de oposición a Jesús Gil acabó implicada en la operación Malaya. Lo primero que hizo la mujer, en cuanto su abogado le consiguió la libertad bajo fianza, fue ir corriendo a una tertulia de televisión. No te jode, a contarlo, que dicen que dijo Luis Miguel Dominguín apenas rendida la plaza más o menos fuerte de Ava Gardner.

Y resulta que en esto todos los abogados defensores se parecen. Reclaman para sí el diseño de la estrategia de la defensa, incluyendo la comunicación, y no suelen tomarse a bien entrevistas que sus defendidos hayan pactado a sus espaldas, sin darles conocimiento de que las hubieran concertado ni del contenido de sus declaraciones.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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