La casta más dura

Podemos ha batido las marcas de precocidad que había establecido el legendario Pancho López. No ya por la atención de los medios a un partido sin representación en el Congreso, en ningún parlamento autonómico y sin un solo concejal en ningún Ayuntamiento de España. Más sorprendente es que sin haber tocado pelo luzcan ya mañas como las de quienes ellos denominan «la casta».

Han pasado dos meses desde que el movimiento asambleario del que nacían se ha transformado en un partido político; los círculos se les han cuadrado; un amiguete de Málaga le da una beca al camarada Errejón sin necesidad de cumplir los términos del contrato; la productora del secretario general paga en negro a sus trabajadores. El citado se hace un Ana Mato o un Red Jasmine sobre los enjuagues de su novia (de IU) en el Ayuntamiento en el que ella y su padre eran concejales. Lo último ha sido lo de Juan Carlos Monedero, perceptor de 425.150 euros por ayudar a los gobiernos populistas de Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador a diseñar ¡una moneda única bolivariana!

Sería realmente extraordinario que los gobiernos citados, solos o en cuadrilla, hubieran encargado asesoría sobre cuestión tan específica a alguien cuya formación guarda tan escasa relación con el objeto de su trabajo: politólogos, sociólogos, psicólogos y otros oficios de la abstracción, en lugar de buscar el parecer de algún experto en economía monetaria. Quizá los bolivarianos se tomaron muy al pie de la letra aquellos versos de León Felipe: «Para enterrar a los muertos/ como debemos/ cualquiera sirve, cualquiera… menos un sepulturero». Después de todo, si un conductor de autobús puede conducir un país, a ver por qué no va a hacer moneda un hombre que se llama Monedero.

Haría falta saber si el profesor Monedero está vinculado a la Universidad por contrato de dedicación exclusiva, lo que le impediría contratar con terceros y cobrar de ellos. Los profesores de exclusiva que trabajan para fuera, lo hacen por encargo de la Universidad, que es quien contrata y factura a los clientes. Aun en el caso de que no fuera así, la empresa –constituida el 23 de octubre de 2013– facturó los 425.000 en los dos meses siguientes. Dice el hombre que eso corresponde a trabajos desarrollados durante los dos años anteriores. Pero en tal caso, ¿quién firmó los contratos? Si fue Monedero, debería haber declarado esos ingresos en el IRPF, cotizando el 52%, no el 25% del impuesto sobre sociedades. No podía facturar mediante una empresa que no existía cuando estaba realizando los supuestos trabajos como persona física.

Monedero se tunea el currículo como consultor del BCE y Pablo Iglesias sostiene su versión, cosa que no hace el BCE. Iglesias afirmó que esos trabajos están muy bien pagados. Ya ha olvidado, al parecer, cuando anunció a Évole en Quito que en una España gobernada por ellos, los mayores ingresos no podrían exceder en 20 veces el salario mínimo interprofesional. Como diría el propio Iglesias (incluso de uno de los redactores de su programa): «Pero qué cara más dura».

Anuncios

Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.