Ella se larga

El ingenio de Twitter al que ella tanto debe ya la había rebautizado como Tania Sánchez ‘Melargo’ desde que anunció su decisión a sus ya ex compañeros con un whatsapp: «No tenía voluntad de que se supiera así, pues creía debía [sic] cumplir con las dos comisiones que tenía mañana y pasado…». Éste es el hecho y ésta la sintaxis. El medio, el mensaje y hasta el masaje, ya lo enunció hace siglos Marshall MacLuhan. Una candidata en fuga ha materializado algo que estaba en el aire y podía olerse todo el mundo, salvo esos infalibles perdigueros que son Cayo Lara y Alberto Garzón.

Tictac, tictac, Tania era la carga explosiva que Pablo Iglesias tenía en Izquierda Unida. La operación para demoler una metástasis del viejo PCE –nacida hace 28 años al calor del referéndum de la OTAN– ha culminado con un éxito rotundo para la organización y dolorida perplejidad para sus víctimas.

Pablo le va a tender su mano, cómo no, porque le encantaría que «todas las personas que están por el cambio político asumieran que nosotros tenemos mecanismos suficientes para incluirles a todos, pero eso a veces no es posible y nosotros siempre somos enormemente respetuosos con las decisiones de la gente a la que admiramos y respetamos». Garzón se empeña en no entenderlo, pero esto quiere decir que de uno en uno y con el carné en la boca.

Uno comprende que Iglesias admire a su novia. Es lo propio de todo galán enamorado. También que a ella se le hayan pegado algunos giros expresivos de su mozo, como llamar «la gente» al pueblo elegido. Recordarán que Pablo Iglesias expresaba su intención derogatoria del edificio democrático del 78 con la metáfora «romper el candado constitucional». Tania Sánchez se la copiaba, añadiéndole la sobrecarga semántica a su espantada: «La ruptura de un cerrojazo».

Así lo explica: «Es una decisión muy dura. Pero no es personal ni individual, es política, meditada, conocida…». No se entiende la oposición de personal, individual, con política, meditada y conocida. Si quiere decir que la decisión era colectiva, general, mayoritaria o incluso unánime, no debe parecerle una decisión muy dura. Forzosamente había de ser más llevadera en tanta compañía que en rigurosa soledad. O cuando formulaba este modelo canónico de profecía autocumplida: «Era conocido por muchísima gente que si no se tomaban las decisiones pertinentes (la expulsión de Gordo y Pérez) habría mucha gente que querría abandonar». «Nosotras mismas», podría haber añadido señalándose a sí misma y a su compañera de fuga, MaríaEspinosa.

Pablo le tiende la mano, pero Tania dice que no va a Podemos. Ésta es una muestra dramática de la falta de comunicación en los matrimonios y así. He aquí esta parejita aparentando que no comentan en casa las cosas de su oficio. Tania no sabía lo de su hermano. Tampoco Iglesias podía suponer que él tenía un cuñado, ni una batería en el garaje. Mato no vio el Jaguar, que era más grande. Después caerá el PSOE. Para evitar el desastre sólo podemos confiar en Syriza.

Atentos y miren a Grecia.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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