Sin versión Monedero

A los dirigentes de Podemos les pasa como al personaje de Katharine Hepburn en La fiera de mi niña al decir de Cary Grant que «nunca se aclarará nada mientras usted permita que ella se lo explique». Van pasando los días desde que empezamos a tener noticia del asunto Monedero y las cosas están menos claras cada vez.

Pablo Iglesias se explica en bullshit, lenguaje que carece de estructura lógica y de correlato con los hechos: «Creo que Monedero ha dado sobrada cuenta de todo lo que se le ha preguntado. (…) Nuestros bolsillos son transparentes, todo (…) se puede consultar públicamente en la web». Como es sabido, Monedero no ha dado explicaciones desde aquel equívoco desafío a Montoro en un mitin de Leganés; la web sólo detalla como ingresos las donaciones de sus europarlamentarios.

Los intentos de obtener una explicación de Monedero han sido infructuosos. A la información de que el número tres contaba con 700.000 euros en sus cuentas personales y de la sociedad pantalla C. R. Motiva 2, reaccionó enviando extractos bancarios con los saldos que sus cuentas tenían el lunes, 9 de febrero, al final de la mañana: 205.769 euros. Es evidente que si quería proporcionar información debería haber mostrado los movimientos, no el saldo.

Lo chusco es que atendiendo a sus palabras en distintos momentos, a esa cantidad habría que sumarle los 200.000 euros que habría ingresado en la Agencia Tributaria el 29 de enero, con su declaración complementaria, para ponerse jaque ante Montoro por la tarde en el mitin de Leganés. Pero tanto Monedero como Iglesias afirmaron que el dinero de Venezuela (425.000 euros) había ido a parar a La Tuerka. O sea, que las cifras del número tres sumarían 830.769 euros.

Todo va descartando otras hipótesis, pareciendo cada vez más un caso de financiación irregular de Podemos, contemplado en el artículo 7.2 de la Ley de Financiación de Partidos (L.O. 8/2007, del 4 de julio): «Los partidos no podrán aceptar ninguna forma de financiación por parte de gobiernos y organismos, entidades o empresas públicas extranjeras o de empresas relacionadas directa o indirectamente con los mismos». El artículo 17.1.a de dicha ley señala que «el Tribunal de Cuentas impondrá una sanción de cuantía equivalente al doble de la aportación ilegalmente percibida».

Mientras, han fichado a Hervé Falciani para que colabore con ellos: «Vamos a elaborar un decálogo con medidas contra el fraude fiscal y paraísos fiscales», dijo Iglesias. Falciani es un ingeniero informático que se hizo con los datos del HSBC, pero no tiene más conocimiento del fraude y los paraísos fiscales que el que tiene Errejón de la vivienda en Andalucía o Monedero del sistema financiero de la moneda común bolivariana. O el Pequeño Nicolás, una versión pija de los citados, que trazó un plan para atajar el independentismo catalán por cuenta del CNI. ¿Quién necesita especialistas en un país tan lleno de politólogos tan polimorfos y polivalentes?

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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