Exprópiese

El Gobierno se ha puesto en prevengan ante la posibilidad de que el Gobierno de Maduro ejerza represalias contra las empresas españolas radicadas en Venezuela, que acumulan un riesgo de 9.000 millones en aquel país. «Exprópiese», que decía Hugo Chávez.

Al parecer, a Maduro no le gusta que algunos medios de comunicación españoles critiquen pequeñeces como el inocente vicio bolivariano de encarcelar a opositores, como Leopoldo López, un año ya, o el más reciente alcalde Ledezma, encarcelado la semana pasada, o que se critique en ella al partido creado y bautizado con el nombre del partido chavista creado en 2003 y estructurado en círculos bolivarianos.

Yo creo que es exagerar. Podría el líder Maduro fijarse en el círculo bolivariano y televisivo que gestiona con gran soltura Iñaki López y verá que no es generalizable. Este último sábado, un suponer, durante uno de los bloques se anunció el siguiente con un teleprinter que decía exactamente: «Pablo Iglesias en Nueva York. Con quién se reunió. ¿Qué dardos ha lanzado contra el Gobierno? Todos los detalles a continuación». Tal como suena, sin que nadie mostrara un asomo de vergüenza. Ninguna televisión española se atrevería a lametones tan abyectos con un presidente del Gobierno.

El sábado actuó como delegada de Podemos en lo de López Carolina (que es cansa), otro de los talentos en agraz de la Complutense. Allí dejó constancia de sus múltiples insuficiencias frente al universo mundo amenazando reiteradamente con querellas criminales a quien les acusara de estar financiados irregularmente. Su lamentable defensa del monetario Monedero y su reiterada negativa a responder a la pregunta concreta que le formulaba Javier Nart de si estaba a favor del encarcelamiento por el régimen de Maduro de sus adversarios políticos obligaron a emplearse a fondo a López para cambiar de tema y evitar males mayores.

Empieza a llover sobre mojado. Recordarán, y si no para eso estamos, que en ese país en el que asesina a los fiscales que investigan a la presidenta, la susodicha expropió a Repsol su filial YPF en abril de 2012. Tania Sánchez–detrás de todo guerrillero heroico hay siempre una Tania– calificó la expropiación como «una alegría para el pueblo argentino la nacionalización de YPF, un golpe merecido a empresarios y al pueblo español». Dos iconos de la sentimentalidad de uno, Serrat y Sabina, coincidieron en aplaudir la expropiación de YPF en Argentina y Red Eléctrica Española en Bolivia, que se había producido dos semanas antes. Serrat dijo: «Yo no soy Repsol, eso acaso es historia de una multinacional y un Estado». Sabina, por su parte, explicó que no se podía posicionar en contra «ahora que estatalizan algo que era de una multinacional». Alguien podría dar el queo a Varufakis para que coloque deuda griega a este trío solidario.

Exprópiese, dirá Maduro sin bajar del autobús. Nueve mil millones, 18.000 monedas únicas podría diseñar Monedero con ese pastizal. Claro que después de tantos precedentes esto deja una duda inquietante en las almas simples: como en el chiste del oso, las empresas españolas no han debido de ir allí a cazar.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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