Andalucía arde en campaña

Está Andalucía en ascuas y campaña, entre el embarazo de Susana y los partos de los demás. Especial atención ha merecido el del delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, probablemente la melonada de la campaña: «No quiero que en Andalucía mande un partido que se llama Ciutadans y su presidente, Albert». El aludido le ha preguntado si cree, como Artur Mas, que Cataluña no es España. A ver quién le da a este hombre el disgusto de contarle que el candidato suyo, Juanma Moreno Bonilla, nació en Barcelona, según la Wiki. Mariano no ha destituido a su delegado por la majadería y, en cambio, ha prometido que su barcelonés, Moreno Bonilla, va a crear, con su ayuda, un millón de empleos, lo que va a suponer a escala 5,5 millones de puestos de trabajo en toda España.

Rajoy se ha equivocado con los números, pero también con las palabras, al decir que Ciutadans, en la guía de campaña del PP –y Siudatans en la lectura que de la misma hace Floriano–, yerra en su cálculo porque el PP va a ganar las elecciones y no va a necesitar bisagrista. Uno no sabe qué va a ser de C’s si se cumplen los pronósticos. Las encuestas atraen hacia partidos en alza aluviones de afiliados, con el peligro de que se cuelen todo tipo de logreros. Uno ya lo temió en su día por UPyD, cuando la diosa de las encuestas les sonreía. Pero no hace falta ser sociólogo para saber que Moreno Bonilla no es un potro ganador y que, si creyera de buena fe en sus augurios, no sería estrategia razonable la de enemistarse con los posibles bisagristas. Como tampoco es razonable que los aspirantes a hacer de gozne declaren la guerra al bipartidismo. Como advirtió cautamente Martín Garteiz, «sin bipartidismo no hay bisagras».

Snchz se ha ido lejos de Susana, a Santander. Podría haber marchado a Gerona, si no fuera porque las municipales de allí son de interés menor. Y ha dicho una verdad destacable: que el PSOE, al contrario que Podemos o IU, «ha estado con la libertad», en referencia al voto en contra de estas fuerzas a la represión en Venezuela en el Parlamento Europeo, que no es que a Pablo Iglesias le guste que se encarcele al alcalde de Caracas, pero de ahí a pedir que le saquen, pues tampoco.

Pablo se ha ido a apoyar a su lozana andaluza, Teresa Rodríguez, una candidata con mala suerte. Primero, tiene que aguantar que TVE saque un falso desnudo suyo y, lo que es peor, el desnudo intelectual que le sacó Emilia Landaluce en su entrevista para EL MUNDO, al hacerle confesar que sus inspiradores políticos han sido (no sé si en este orden): su madre, Rosa Luxemburgo, Salvador Allende, Miguel Hernández y García Lorca. Virgen santa ¡y es maestra! Eso sí que es salir en pelota picada, no hay quien dé más. Bueno, sí, Pablo Iglesias justificando a Cintorita con mentirijillas su voto contrario a la libertad de los encarcelados por Maduro. Y su novia, que en YO DONA, no todo es salir guapa en las fotos, confiesa estar leyendo La ‘ciudad’ mágica’, de Thomas Mann. Es que ellos, los de Rivas, son más de ciudad que de montaña.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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