Contra los desahucios

El Programa Marco Municipal de los socialistas va abrochado airosamente al final con un lema vistoso: «Ser socialista es hacer». Uno, al leerlo, tiende a pensar que la divisa tiene un tufillo religioso y que desde ese punto de vista es ligeramente objetable. La definición sería aceptable para un socialista activo, pero, ¿qué pasa con los socialistas pasivos o no practicantes, que es como se llama en las entidades religiosas a aquellos de sus fieles que se limitan a creer? Los creyentes no practicantes pueden acogerse a «la fe mueve montañas», aunque dentro de la religión parece tener más de predicamento la epístola de Santiago (dicho sea sin afán de señalar): «La fe sin obras es una fe muerta».

Ser socialista es hacer era también una divisa con trayectoria, aunque no seré yo quien afee la repetición. Es natural que repitan disposición si aún no han terminado la faena y ésta raramente se termina, la mies es mucha (Lucas, 10, 1-12), ya se lo decía el abuelo de Ibarretxe a su nieto cuando lo educaba para ser el lehendakari de todos los vascos y las vascas: «Recuerda, Juanjo, que nos vamos a la cama porque se ha hecho de noche, no porque hayamos terminado la faena», frase que me ha dejado siempre la sospecha de que estos diálogos se producían antes de la invención de la luz eléctrica.

En las 73 páginas del Programa Marco hay un elemento radicalmente nuevo, un concepto, una palabra que no figuraba en las 76 páginas del programa de 2011, desahucios, y que podría ser un legado de los partidos emergentes del populismo, me refiero a lo de Pablo Iglesias y a lo de Ada Colau.

Cabría la posibilidad de que el desahucio, verdadero problema vital para las personas que lo padecen, no lo registraran como un problema grave en un año en el que aún estaban gobernando. En realidad, éste es un descubrimiento reciente de los socialistas, que proponen la creación de una oficina antidesahucios para asesorar a las personas con problemas para hacer frente al pago de sus compromisos en relación con la vivienda, hacer labores de mediación con los bancos y de búsqueda de viviendas en alquiler. «Desahucios: una vergüenza que hay que erradicar», dice el epígrafe bajo el que se trata el tema en la página 24.

No pasa nada, arrepentidos los quiere el Señor, pero el PSOE de Zapatero fue muy fan de los desahucios para agilizar el mercado de la vivienda de alquiler. La página web de La Moncloa, en la reseña del Consejo de Ministros celebrado el 28 de septiembre de 2007, incluía un epígrafe titulado: «Agilización de los desahucios». En él se lee que «el Consejo de Ministros ha estudiado la propuesta del Ministerio de Justicia de creación de 10 nuevos juzgados que se especializarán en desahucios, inicialmente en las ciudades donde hay una mayor saturación de estos casos. Asimismo, se han tomado en consideración algunas medidas de carácter procesal para agilizar los desahucios y la reclamación de rentas impagadas».

Estábamos en la primera legislatura triunfal de José Luis Rodríguez Zapatero y era ministra de Vivienda Carme Chacón Piqueras.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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