Dos perdedores

EL MUNDO, 27/05/2015

«¡Qué hostia! ¡Qué hostia!», dijo Rita Barberá mientras se abrazaba a su compañero de partido Serafín Castellano en el mejor análisis de los resultados electorales del domingo. Sólo podría haber sido mejorado mediante la incorporación de la conjunción adversativa: «¡Qué hostia, pero qué hostia!».

No parece, sin embargo, que Mariano Rajoy haya sacado conclusiones coincidentes. Descarta la autocrítica, rechaza la idea de hacer cambios y mantiene que es el mejor candidato para noviembre. No parece que le vaya a desalentar la posición crítica de Herrera, que era el único barón que había obtenido una mayoría suficiente para gobernar, o sea, tantos escaños como el resto de los partidos juntos. Y Herrera dice que no sabe si presentarse a la sesión de investidura y pregunta al presidente nacional de su partido si se ha mirado al espejo antes de autoafirmarse como candidato a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones generales.

Uno no acaba de entender la fobia de los españoles al bipartidismo, una fórmula que articula democracias tan sólidas como EEUU, Gran Bretaña y Alemania. Tampoco el joven Sánchez parece haber extraído conclusiones razonables del pronunciamiento de los ciudadanos españoles en las elecciones del domingo pasado, en las que rebajó en 2,76 puntos el mínimo histórico de los socialistas en unas elecciones municipales: las de 2011.

Están los socialistas tan obcecados en la idea de la derrota del PP, que consideran que la pírrica victoria de Esperanza Aguirre es, en realidad, una victoria estratégica suya, no de Podemos, que ha obtenido más del doble de los concejales que acompañan a Carmona en la lista del PSM. Es Carmena, no Carmona, una hermosa paronomasia madrileña que habría vuelto loco a Zapatero: Hemos pasado ocho años de derechas y un año de derechos, hemos presentado a Carmona para empujar a Carmena, etc.

El problema lógico es: los socialistas, ¿de qué coño se ríen? En las plazas principales han pasado a ser terceros, un suponer, Madrid, quintos en Barcelona, cuartos en Valencia y de ahí para abajo todo seguido. María Chivite, secretaria general de los socialistas navarros y cabeza de lista de su partido en las elecciones autonómicas, instaba ayer a Rajoy en la sesión de control del Senado al presidente del Gobierno, a «hacer las maletas», porque «los españoles le han dado la espalda». Lo decía a partir de la legitimidad que le dio el domingo haber alcanzado un honrosísimo quinto puesto en las elecciones autonómicas de su comunidad. No hagan ironías; para sí habría querido Edurne unos resultados parecidos en el Festival de Eurovisión el pasado fin de semana.

Otro error básico de los socialistas es considerar que la derrota estratégica monumental de los populares supone una victoria paralela de su propia fuerza política. No es cierto y no sólo en Madrid. Podemos no se conforma con derrotar al PP, aupando a gobiernos autonómicos y municipales a los candidatos socialistas. Aspiran a gobernar ellos por sí y para sí. El consejo de Herrera es de validez universal.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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