Puede empeorar

Xavier Trias ha considerado posible su continuidad como alcalde de Barcelona con el apoyo de Esquerra y el PSC: «No me niego a que me hagan alcalde, veremos las posibilidades que hay». A ningún tonto le amarga un dulce y menos aún si tiene los gustos definidos. El segundo quiere dar el salto a la primera con los apoyos del cuarto y el quinto, posibilidad que ha sido denunciada por Ada Colau como «un fraude de ley». A ver si se creen que ella es Esperanza Aguirre.

Al mismo tiempo, en Madrid, la candidata Aguirre ha demostrado su capacidad para estar en todas las posiciones al mismo tiempo. Ha formulado tantas propuestas en tres días que ha hecho perder el norte a su partido: ser alcaldesa en plan «todos contra Carmena», votar al tercero, Carmona, para que no le dé el salto la segunda; hacer un Gobierno de concentración, que era la propuesta inevitable de Carrillo durante la legislatura constituyente. Y, finalmente, cuando empezaba a calar entre los dirigentes del PP, la retira y echa la culpa de sus insuficientes resultados a Mariano Rajoy.

Impresionante, aunque en Euskadi lo habíamos visto antes. En las autonómicas de 1986, el candidato de EE, Juan Mari Bandrés, que quedó en quinto lugar con 9 escaños, se propuso a sí mismo para lehendakari mediante un minucioso proceso de exclusiones: Txiki Benegas (19 escaños) no podía ser, por español; Ardanza (17), porque dónde se ha visto que nadie gobierne con el apoyo de su escisión; Garaikoetxea (13), porque sería como mentarle la madre al PNV y Herri Batasuna (13) por sus relaciones non sanctas con el terrorismo. O sea, que la única salida razonable era que todos lo apoyaran a él para lehendakari.

Evidentemente, Ada Colau tiene derecho a ser alcaldesa de Barcelona. Tanto como Aguirre a serlo de Madrid. O como Trias y Carmena si consiguen los apoyos suficientes. Es más, uno cree que Barcelona y Madrid se merecen ser regidos por Colau y Carmena durante un mandato. Dirán que qué culpa tiene la gente que no votó a este par de populistas. Ciertamente, ninguna, salvo no haber reunido más votos en candidaturas alternativas y compatibles. Esto ya lo anticipó Anguita en un mitin en Barcelona antes de las generales del 93: «Hala, ahora todos a votar CiU y a joderse». Así ha sido hasta las municipales 2015, en que los barceloneses han demostrado que todavía pueden joderse un poquito más.

Ada Colau había prometido crear una moneda de ámbito municipal, municipalizar el servicio de agua, rechazar la construcción de varios hoteles y las marinas de lujo Port Vell y Marina Vela ya previstas y revisar varios proyectos que estaban sobre la mesa o aprobados. Todo el mundo está con el aliento suspendido hasta saber qué opina Colau sobre la Fira de Barcelona –que tiene una concesión por diez años aprobada hace cinco meses para usar el recinto de Montjuïc– y sobre el Mobile World Congress (MWC), aunque también cabe preguntarse qué opinan los inversores de tanta incertidumbre. Nada hay tan tímido como un millón de dólares, ya lo dijo Keynes. Vamos a estar entretenidos, ya verán.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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