Mordidas catalanas

Cada vez que me encuentro con una noticia de los Pujol Ferrusola me viene a la cabeza una definición de Alberto Moravia: «La familia es la gran expresión de la delincuencia moderna». Recuerdo haber pensado: Hombre, está la familia, pero el gran Moravia no debería olvidar el municipio y el sindicato. Bien es verdad que no sabría decir si la frase estaba acuñada antes o después de la relación que su mujer, la joven navarra Carmen Llera, mantenía con el líder druso Walid Jumblatt.

El delito crea unas relaciones familiares sólidas. Mucho más que aquel invento que el padre Peyton para el rezo del rosario en familia: «La familia que reza unida, permanece unida». Si eso pasa con un simple rosario, adición de avemarías, imaginen la adicción que debe de generar una maquinación conjunta, –papá Pujol, mamá Ferrusola y sus siete cabritillos,– para transgredir el Código Penal.

Pues viene resultando que la UDEF, –¿qué coño es eso de la UDEF?– ha dirigido un informe al Juzgado número 5 de Madrid dando cuenta de la existencia de una sociedad, la Brantridge Holdings Ltd. empleada con carácter instrumental por Jordi Pujol Ferrusola, para recibir 710.000 euros en 25 transferencias realizadas por FCC, vía BBVA a lo largo de casi tres años, entre mayo de 2006 y febrero de 2009.

Sostiene el informe de la UDEF que esa cantidad corresponde al pago de comisiones por parte de FCC a cambio de adjudicaciones públicas de la Generalidad. La mordida. Brantridge, de cuya existencia dio cuenta la ex novia del primogénito de los Pujol, Victoria Álvarez, retornaba el dinero a una empresa autóctona, Iniciatives, Marketing e Inversions, propiedad de Jordi Junior y su entonces esposa, Mercè Gironès.

Los niños, ya se sabe, lo ven en casa. El mayor fue quedándose con la copla y luego, sus hermanos. Salvo Josep Pujol Ferrusola, el único de los siete que no está imputado como el resto de la familia, lo que dio pie a especulaciones en las redes sociales sobre que se incorporase a la familia por la vía de la adopción.

La cuestión es que entre mayo de 2006 y febrero de 2009 la Generalidad de Cataluña estuvo presidida por Pasqual Maragall y José Montilla. Sería interesante conocer los vínculos que Pujol Ferrusola tenía con el Govern cuando la familia había pasado a la oposición. Durante todo ese tiempo fue presidente de CiU y de sus sedes embargadas el increíble hombre menguante y menguado de la política catalana, que el sábado sonreía melifluo y autosatisfecho cuando la chusma pitaba los símbolos de un Estado del que este mediocre es representante ordinario porque así lo dice la Constitución.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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