Imputados, pero poco

EL MUNDO, 03/06/15

Tania Vaciamadrid va cumpliendo fatalmente todos los pronósticos que negaba tan enfáticamente unos pocos meses antes: «No, punto, no vamos entrar en Podemos, punto. Lo puedo volver a repetir: no, punto, no vamos a entrar en Podemos». Estaba a punto de hacer lo que dijo que nunca haría, punto, pero es muy probable que no pueda entrar en Podemos después de que el Juzgado número 6 de Arganda le citara para declarar el día 23 como imputada por malversación, prevaricación y tráfico de influencias, cuando era concejal de Rivas. Punto.

Tania Sánchez se muestra muy esperanzada por esta oportunidad de «reiterar las explicaciones» que ya dio y ha anticipado que la querella carece de fundamento, razón por la que solicitará el archivo de la causa.

Todos los imputados se ponen muy contentos cuando les llama a declarar un juez, fruto, sin duda, del grave respeto que nuestros políticos sienten por la Justicia. Gozo semejante experimentaron antes Bárcenas, Chaves y Griñán, sin querer comparar casos y cosas, que no quiero escandalizar y poner al rojo vivo las mañanas de La Sexta.

¿Es que lo vas a comparar con Bárcenas?, me preguntaba un airado militante de Podemos cuando yo le decía que la beca con que favoreció al niño Errejón Jesús Montero, el muñidor de la operación One Girl para fichar a Carmena, era un mal principio regenerativo para los excesos de la casta.

La citación incluye al padre y al hermano de la citada, administrador único de Aúpa, la empresa que percibió 1,3 millones de euros del Ayuntamiento, así como al entonces alcalde Pedro del Cura, que lo es en funciones con esperanzas de investidura. Pero Del Cura mantenía, ayer, ante Alsina la diferencia entre ser imputado por una investigación judicial o serlo por una querella como ésta que «sólo persigue fines políticos». Cuestión peliaguda es determinar con tanta claridad qué pretende el querellante, aunque es razonable pensar que no se trata de llevar la virtud a los partidos de la competencia.

Lo que pasa, además, es que, ponga quien ponga la querella, quien establece la imputación es un juez, que muy bien podría haberla desestimado como pasa tantas veces. Y no lo ha hecho. Y al alcaldable Del Cura tuvo que leerle el periodista Alsina el punto 8º del código ético de IU. No fue suficiente.

Donde el código dice: «Dimisión cautelar de los cargos públicos y cargos de libre designación en caso de imputación y procesamiento…», Pedro del Cura entiende: «Cualquier denunciado por una querella política tendrá que dar explicaciones pertinentes a la Presidencia Federal (de IU) para que falle en consecuencia».

Ergo no dimite y anuncia mediante su cuenta de Twitter que «los ataques del PP para emponzoñar la política no van a impedir que Rivas siga siendo Rivas».

¿Cómo podría impedirse que Rivas siguiera siendo Rivas? Con toda seguridad, mediante un acuerdo municipal que estableciera que Rivas pase a llamarse, como la denomina Del Cura, «la Aldea Gala» (que resiste ahora y siempre al invasor).

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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