Emergentes y versátiles

En vista de lo visto, quizá podríamos habernos ahorrado tanto ir y venir, tanta mandanga, exigencia y alharaca de Ciudadanos para las negociaciones autonómicas y locales. Me perdonarán que no escriba postureo, pero me tiene advertido Emilia Landaluce que cada vez que alguien escribe ese palabro se muere un cachorrito o se marchita una flor.

Después de tanto requisito anticorrupción para sentarse, resulta que vamos a apoyar la investidura de Susana Díaz y lo decidimos con la tinta aún fresca en los diarios de otros 35 detenidos por el fraude de la formación en Andalucía, entre ellos cinco ex altos cargos de la Junta. Con los que se van a detener las próximas dos semanas y los anteriores, pasarán de 400. Parece que se conformarán con objetivos cuantitativamente más modestos, aunque mucho más ambiciosos cualitativamente: la dimisión de Chaves y Griñán. En realidad bastará con que Susana haga una declaración sobre el asunto. Si luego los dos ex presidentes se niegan a dimitir eso ya no será culpa de nadie.

Habían puesto también una precondición extraordinaria: la exigencia de que para pactar con ellos el PP debería pasar por primarias. Luego retiró la exigencia, quizá por considerar que la afiliación a un partido es voluntaria y es asunto complicado imponer reglas de funcionamiento que no sean el estricto cumplimiento de la ley, quizá porque no está bien exigir a terceros normas que uno mismo no cumple del todo. Prescindir de las primarias ha permitido a C’s colocar como cabeza de lista al Parlamento balear a un tipo tan excelente como mi querido Xavier Pericay.

La absorción de los restos de UPyD en Asturias, como su antiguo diputado Prendes, llevó a la militancia ciudadana astur a exigir primarias a su dirección, por lo que algunos de ellos recibieron: «Nos ponemos en contacto con usted para comunicarle por e-mail que el Comité Ejecutivo de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, en aplicación de la facultad prevista en el artículo 2.2 de los estatutos de la formación, ha acordado revocar su afiliación al partido».

Los pactos en Valencia se han puesto también muy entretenidos, después de que Compromís, que había conseguido el apoyo de Ximo Puig para hacer alcalde a su Ribó, también quiere hacer presidenta de la Comunidad a su candidata Oltra. Como habría dicho el marqués de Sade: «Ximo, socialistas, un esfuerzo más si queréis ser republicanos».

Las negociaciones se han roto, claro, y el comprometido Ribó se ha quedado sin alcaldía como sin abuela. Es el momento de Ciudadanos, que se declara partidario de un pacto a tres con PP y PSPV, siempre que Rita Barberá se haga a un lado, lo que ha aceptado la todavía alcaldesa en funciones para alejar a Compromís.

Los emergentes vienen de casa con unas mañas que para sí quisiera la casta. No se había visto tanta energía y versatilidad negociadora desde que el personaje de Woody Allen en Manhattan Mistery Murder urdía un chantaje para capturar al asesino: «Qui… quiero 200.000 dólares en billetes pequeños sin marcar, o… o en billetes grandes marcados, si prefiere esa modalidad».

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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