Rajoy se hace cargo

EL MUNDO 19/06/15

No era ayer el día más adecuado para dejar de fumar, o de beber o de esnifar pegamento, según la modalidad de adicción que cada cual practique. El presidente del PP iba a mover ficha y todas las redacciones estaban en estado de prevengan. No tocaba, dada la naturaleza del evento, que Rajoy explicara como presidente del Gobierno los cambios del Ejecutivo para afrontar las elecciones generales.

La costumbre de anunciar acciones (o cambios) del Gobierno en actos puramente partidarios, era una habilidad de Zapatero, que se llevaba a los barones a cenar a la Moncloa para tratar de las cosas del partido y luego anunciaba en los mítines la subida de las pensiones, pero José Luis practicaba con mucha habilidad el error de los contextos, por usar un concepto que tiene en estos días mucha vigencia en el Ayuntamiento de Madrid.

En los partidos las soluciones son siempre salomónicas, quiero decir terceristas, no que vayan a abrir al niño en canal. Había dudas, por ejemplo, de lo que iba a pasar con Cospedal y Rajoy la mantiene en la secretaría general, aunque salen de sus vicesecretarías González Pons y Floriano, para los que tuvo buenas palabras.

En su lugar entran cuatro vicesecretarios: el zamorano Martínez Maíllo a Organización; Casado a Comunicación; Maroto será vicesecretario Sectorial, Andrea Levy, de Estudios y Programas. Y, como era predecible, sigue en su vicesecretaría de Asuntos Municipales y Autonómicos Javier Arenas.

Los cuatro nuevos son un evidente remozamiento del partido. Lo de Arenas no cuenta; los políticos como él no tienen edad.

¿Podría decirse que Cospedal ha salido reforzada? Lo cuantitativo no lo es todo y cabe plantearse para qué una secretaria general con cinco vices. Puede que así tenga más tiempo para dedicar a su tarea de jefa de la oposición en el Parlamento de Castilla-La Mancha y pueda recuperar el apoyo de unos administrados que seguramente perdió en parte mientras dedicaba a Génova un tiempo que en su opinión debía emplear en Toledo, más concretamente en el Palacio de Fuensalida, dicho sea sin ánimo de señalar.

Rajoy anunció que piensa implicarse más en el partido hasta las elecciones y eso parece indicar el nombramiento de su jefe de Gabinete, Jorge Moragas, como director de la campaña electoral. Hizo el presidente una suave ciaboga argumental. Dijo crisis y dijo corrupción, señalando esas dos ideas como causas principales de la desafección ciudadana el 24-M. Rajoy se ha hecho cargo.

Para anunciar los cambios del Gobierno tendrá mañana ocasión, después del Consejo de Ministros. Desde Sao Paulo, el ministro Margallo hizo un acto de humildad perfecta, que es la manera más sabia de afrontar las crisis de Gobierno.

Margallo se ha curado en salud: «No seré yo quien dé consejos a Rajoy ni quien pretenda interpretar su voluntad». Señor (presidente), yo no soy digno, pero una sola palabra tuya bastará para sanarme.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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