El abrazo del oso

Viridiana del Carmen, alcaldesa, participó en el Día Internacional del Yoga, asunto que le parece chanchi porque ayuda a que nos queramos más los unos a los otros y quiere hacer de Madrid «la ciudad del abrazo». En esta misma lógica se comprende su voluntad de hacer del Día del Orgullo Gay una fiesta esencial de Madrid, como San Isidro. Nadie podrá discutirle que el festejo, más que el yoga, si cabe, contribuye a que nos amemos los unos encima de los otros. Así las cosas, también se comprende que su portavoz, Rita Maestre, le parezca una adelantada, con su irrupción en la capilla de la Complutense, al grito de «¡El Papa no nos deja comernos las almejas!» Mutuamente, debió añadir, salvo que hubiera en el colectivo una división de contorsionistas.

A mí es que el Ayuntamiento de Madrid en sesión plenaria me parece cada vez más La última cena de Da Vinci, visto por el ojo de Buñuel en la cena de los mendigos, de Viridiana, con Rita Maestre, una Lola Gaos mejorada, haciendo a sus iguales un afoto «con una máquina que me regalaron mis papás».

Ay, los abrazos y la hemeroteca. Mauricio Valiente, número 4 de su lista: «A la derecha hay que machacarla hasta en sus casas, sacarlos (sic) de la madriguera como supo hacer el movimiento vasco para liberar al pueblo». La portavoz Maestre podría repetir el lance de las tetas, pero debería hacer alguna autocrítica por el escrache que hizo a Rosa Díez en su conferencia de 2010 y por el eslogan «arderéis como en el 36».

Antes de soltar sus soflamas amatorias, la alcaldesa debería reprimir la afición de su Soto a guillotinar a Gallardón, o, al menos, satisfacer la curiosidad del pobre muchacho: «Matar a un ministro, ¿cuántos años de cárcel son?» Manuela podría haberle iluminado profesionalmente la ignorancia: «Pues mira, entre una cosa y otra se te quedarían en unos 20». Luego está lo de Zapata en su permanente miércoles de ceniza y lo de Gª Castaño (oscuro), con su obsesión de «empalar a Toni Cantó».

Tal vez este muchacho tenga un sentido algo primario de lo que significa hacer el amor, pero usted, alcaldesa, debería explicar a estos nietos suyos, que antes hay que pedir permiso. Se ha quedado en puertas, qué lástima, la aspirante número 21, Alba López Mendiola, que se presenta en su cuenta de Twitter como «bollera, camionera, desviada, leñadora y feminazi». Por si hicieran falta refuerzos, en la lista de Podemos en la Asamblea de Madrid figura como diputada con el número 4 Beatriz Gimeno, una mujer dedicada a luchar en cuerpo y alma «contra los daños que la heterosexualidad causa a las mujeres».

Viridiana no comprende que una parte sustancial de sus concejales son incompatibles con estos prontos vivalagente que le dan de vez en cuando, aunque tal vez se haya dejado llevar por el tópico al proclamar la ciudad de los abrazos; el abrazo del oso se ha dicho siempre. Y del madroño. Sus concejales, y el jefe de todos ellos, que no entienden de sutilezas, dirán como la mendiga Enedina, con frase del gran Julio Alejandro: «La señorita es muy buena, pero un poco chalá».

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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