Entre cajones

EL MUNDO 01/07/15

Poco a poco se van constituyendo las comunidades autónomas que el PSOE va arrebatando al PP gracias al apoyo de Podemos. De bien nacidos es ser agradecidos y Emiliano García-Page parece serlo. Seguramente estaba convencido de la bondad de su programa, pero quiso agradecer a Podemos habérselo mejorado, aunque, insistió, él va a gobernar con un programa socialista. Los puntos que incorpore de los populistas no serán incompatibles.

En su discurso de investidura, hora y tres cuartos, tuvo tiempo para mostrar el eclecticismo de sus invocaciones culturales: Baltasar Gracián, Henry Kissinger, el Papa Francisco y proverbios masai. No hay quien dé más, aunque parezca algo contraindicada la invocación de Gracián (lo bueno si breve) en un discurso tan largo.

El candidato desarrolló su programa de Gobierno en un decálogo, o, por decirlo con palabras del candidato, en 10 mandamientos, que se encierran, no en dos, como los clásicos, sino en uno: Castilla-La Mancha será el paraíso de la honestidad. La cuestión tiene su interés en el mismo día en que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional encuentra indicios de que Bárcenas entregó 200.000 euros, procedentes de una mordida de Sacyr-Vallehermoso, al gerente regional del PP de Castilla-La Mancha, presuntamente para subvenir la campaña electoral de Cospedal en 2007, aunque la todavía por momentos presidenta en funciones no ha sido imputada.

Él no hizo mención de lo anterior. Seguramente lo guardará para la sesión de hoy, porque, dijo, no piensa recurrir a la herencia recibida, aunque en alguna medida ya lo estaba haciendo en el mismo discurso, al acusar al PP de haber desmantelado el Estado del Bienestar. Sin embargo, hay que reconocer que no se recreó en legados concretos, ya un poco antiguos, como Caja Castilla-La Mancha o el aeropuerto de Ciudad Real.

Por otra parte, la honesta autonomía que va a presidir García-Page limita al sur con Andalucía, tierra de mucha devoción mariana, si quieren, pero cuya administración tiene muchos trienios en el arte de aplicar dinero público a necesidades particulares. Maravillas del federalismo.

La verdad última de Castilla-La Mancha reside en sus cajones. En 2011, al producirse la transmisión de poderes entre el PSOE y el PP, la presidenta entrante se quejó de lo que había encontrado: «Cuando a uno le dejan 4.000 millones de euros en 700.000 facturas en el cajón y miles de subvenciones concedidas, sin dinero para pagarlas, eso también es corrupción». A la hora de hacer el relevo, García-Page ha encontrado en un cajón, no sabemos si el mismo, 27.000 peticiones de ayuda acogidas a la Ley de Dependencia, que piensa tramitar en un plazo de un año. Su apoyo en la investidura ha aplaudido el propósito de no esgrimir «el concepto de la herencia recibida para justificar el dolor de la gente». Así, Podemos, además de haberle mejorado el programa, le exigirá cuentas cuando alegue que no ha hallado el cajón con el dinero para sufragar los 27.000 expedientes de dependencia que sí encontró.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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