Coincidencia

EL MUNDO,  13/07/15

Coincidían el sábado las primarias de UPyD y el Foro del Cambio que Podemos organizó en Vallecas contra la plataforma Ahora en Común. El politburó de Podemos, Iglesias, Errejón, Monedero, Mayoral y hasta Echenique, salió en tromba contra la vieja izquierda. Mientras el partido magenta elegía por la mínima a Andrés Herzog para sustituir a Rosa Díez, no sabemos si en calidad de portavoz o como administrador concursal, el partido morado descalificaba a sus afines con los recursos más herrumbrosos del viejo estalinismo, socialtraidores y socialfascistas: lo que no sea Podemos y Pablo Iglesias ayuda al bipartidismo.

Tienen práctica. El 21 de octubre de 2010, Iglesias, Errejón y su novia hicieron un escrache a Rosa Díez, cuando ésta iba a pronunciar una conferencia en la facultad que ellos se privatizaron. «Fuera fascistas de la Universidad». Ayer escracharon al pobre Alberto Garzón y su plataforma.

El más enérgico fue el secretario general. También fue el más arbitrario con los números (y con los insultos) al calificar de chantajistas a los miembros de Ahora en Común, que podrían privar a Podemos de medio millón de votos, lo que equivale en su opinión a 30 escaños.

Y al invocar la legitimidad de sus mayores: (Tenemos una deuda) «con las ideas y con la aspiración de un futuro mejor. Os lo dice un nieto y un hijo de represaliados de la dictadura». Es de esperar que no tenga deudas con su praxis. Su abuelo y su padre fueron represaliados, el primero por chequista; con un grupo de milicianos fue el 7 de noviembre del 36 a buscar a su casa al marqués de San Fernando y a su cuñado, que unas horas después fueron fusilados en la pradera de San Isidro. Su misión era identificarlos, ya que los conocía por ser del mismo pueblo, Villafranca de los Barros. El padre de Pablo fue militante del FRAP, no diré más.

Iglesias es un tipo enfurruñado, estadio infantil del encabronamiento de Arzalluz (y de Rosa Díez cuando se le mentaba C’s). Debería andar con ojo. Las bases siempre son partidarias de la unidad: su tropa, de la izquierda, y la de Rosa, con Rivera. Pablo I. se jactaba de haber impuesto primarias, cuando IU decía que era un invento americano, sin saber que sus primarias eran de candidatura única.

También les reprochó no suscribir el concepto de casta, por fidelidad a la vieja lucha de clases. Esto, dos días después de haber retrasado un vuelo de Iberia para que él y sus iguales pasaran la tarde del jueves en casa. Era línea regular y parte del pasaje ciudadanos normales. Iberia tenía otro vuelo tres horas y cuarto después, en el que volvieron los eurodiputados que cumplieron en todas las votaciones. Este periódico cantó hace 51 semanas su ejemplar modestia. Volaba en low cost hasta Fráncfot y allí tomaba un autobús que en viaje de tres horas le llevaba a Estrasburgo. La casta, dice.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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