El gaitero y la orquesta

12-9-15. El Mundo del País Vasco

Paul M. Sweezy, el fundador de la Monthly Review, escribió en un ensayo titulado “El presente como historia’, que el que paga al gaitero pide la tonada. A juzgar por las dos iniciativas relacionadas con las víctimas del terrorismo y asimilables que se han presentado en las últimas 48 horas, el Gobierno vasco y su brazo ejecutor en el terreno de la paz y la convivencia, el gran Jonan Fernández, acabarán al frente de una orquesta sinfónica.

Los dos documentos presentados son de naturaleza distinta y autores diferentes, aunque se observe en ellos una cierta armonía o gradación algo así como un aire del tiempo en que vivimos y de los valores de convivencia en el criterio de los actuales gobernantes  autonómicos.

Leyre Iglesias dio cuenta en los prolegómenos del verano de la contratación de cuatro expertos para someter a evaluación el Plan de Paz y Convivencia del Gobierno Vasco 2013-2016, el Plan de Jonan.

Los expertos ya partían de sólidas bases, al calificar el plan de su mandante como necesario, ambicioso aunque realista, un plan que tiene como hilo conductor la defensa de los derechos humanos, global y equilibrado, etc. Lamenta que esté mediatizado por el clima político, un suponer la parálisis de la ponencia parlamentaria  o la pasividad del Gobierno central. Durante su presentación, el miércoles pasado cuestionaron el bloqueo y el exceso de protagonismo que están teniendo determinadas asociaciones de víctimas “que tienen una voz que no les corresponde” y consideran que habría que redimensionar el papel de estos colectivos “para adecuarlos a su realidad y no a ensoñaciones quizá fuera de lugar”.

Pongamos que hablan de Covite, medio millar de víctimas afiliadas, una ong muy representativa. No hablan de EPPK, la asociación de presos.

Quizá a lo de Jonan le parece más representativo el grupo de 15 víctimas del terrorismo y otras formas de violencia, entre las que figuran dos hijas de Buesa, sendos hijos de Froilán Elespe y Goikoetxea, la viuda de Pedrosa, dos hijos de Korta, el hermano de Txiki Paredes y la hermana de Lasa. Su declaración fue presentada en el Instituto de la Memoria, contando con la asistencia anfitriona y complacida de su directora, Aintzane Ezenarro. Este es el camino para Urkullu.

Se autodefinen como un grupo plural y diverso, como si Covite no lo fuera. Su vicepresidenta, Laura Martín, es la viuda de García Goena, víctima del GAL. El manifiesto está animado por buena intención, aunque es mejorable en rigor intelectual. “Que todos admitan que matar está mal hoy y también estuvo mal ayer”, dicen cargados de razón, pero no se puede hablar en puros términos de abstracción de que “el desacuerdo entre los partidos políticos, incluso en cuestiones éticas básicas, y la ausencia de diálogo entre los mismos nos alejan de la unidad”. Debería citarse al único partido que no suscribe los valores de los demás grupos parlamentarios y que no cree que matar estuviera mal ayer. Es Sortu y la coalición que impulsa, EH Bildu, segunda fuerza en el Parlamento vasco, con 21 escaños. Hablar del desacuerdo entre partidos en general es tan adecuado como la artimaña de Gila para conseguir el arrepentimiento y la entrega de Jack el Destripador, susurrándole cada vez que le veía: “Aquí alguien ha matado a alguien”. A 858 en el caso que nos ocupa.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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