Jonan, Tercera Instancia

19-9-15. El Mundo del País Vasco

Parece que el secretario general de Paz y Convivencia se ha erigido en juez de tercera Instancia que ha decidido dar un nuevo sentido a los fallecimientos de una parte considerable de la lista de los 21 etarras para los que pide reconocimiento.

Hay un error conceptual (y moral) notable en el equilibrio de la balanza de Jonan Fernández, en los actos de reconocimiento en los pueblos a las víctimas y a los victimarios que fallecieron en situaciones que a Jonan le parecen poco claras. El primer distingo lo hizo Enrique Múgica tras el asesinato de su hermano Fernando: “Es verdad que todos los muertos son iguales porque todos los muertos son llorados, sean quienes fueren, por sus familias y por sus amigos. Pero un ser humano, antes de morir puede ser corroído por el odio y la violencia, o ser un ser humano de paz y tolerancia, tal y como era mi hermano”. No puede haber actos de reconocimiento para unos y otros. Demos la vuelta a la miserable comparación para que Jonan pueda entenderlo: ¿Debería el Ayuntamiento de Irún homenajear a Melitón Manzanas, asesinado por ETA en el 68?¿Convocarán actos de reconocimiento a las víctimas de ETA los alcaldes de Bildu?

Eso sin contar con los errores de su lista, que da más valor al relato de la familia que a la versión oficial, siempre vista con desconfianza. Susana Arregi, Jon Lizarralde y Germán Rubenach se suicidaron en la Foz de Lumbier, con éxito los dos primeros y fallando el tercero en su intento. Esa fue la versión oficial, no desmentida ni ratificada judicialmente, pero descalificada a bote pronto por el entonces lehendakari Ardanza: “me extraña la versión oficial. En principio, no me encaja que la gente de ETA se suicide”. En el informe Jonan no hay lugar para José Luis Hervás, cuyo nombre no les dirá nada. Era el guardia civil al que los tres habían matado antes. ¿Convocará el mismo alcalde a reconocer a los tres fallecidos?

Jonan se apunta de oficio los casos dudosos, pero aún en los resueltos judicialmente, él se erige en Tercera Instancia para enmendar la plana a los juzgados españoles y al mismísimo Tribunal de Estrasburgo. Por ejemplo, el suicidio de Josu Zabala, dictaminado por el Juzgado de Intrucción nº 1 de Eibar, ratificado por la Audiencia de San Sebastián y vuelto a ratificar por el Tribunal de Estrasburgo. Por ejemplo, el de Geresta, el tipo que sujetaba a Miguel Ángel Blanco mientras Txapote le disparaba dos veces a la cabeza. Es un caso que conoce perfectamente la Ertzaintza. Jonan debería llamar a Gervasio Gabirondo y enterarse.

Está el caso de Jon Anza, víctima de un tumor cerebral y el de Lucía Urigoitia, muerta durante el asalto de la Guardia Civil a un piso franco en Pasajes, resuelto también judicialmente y nada menos que por Santiago Pedraz, que ordenó su archivo.

La perversión alcanza en Euskadi a las instituciones. Ayer nos enterábamos del revolcón que el Ministerio de Justicia francés daba al Parlamento vasco, que le había pedido la libertad de Susper por enfermedad grave. El jefe del gabinete de la ministra ha recordado al legislativo que en Francia rige la separación de poderes y la independencia judicial, que la Corte de Apelación de París determinó que no procedía suspender la condena por razones médicas y que la enfermedad de Fdez. Iradi era compatible con el cumplimiento de condena.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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