La última encuesta

El Mundo. 21-9-15

Escudriñadas las entrañas de la oca por los arúspices de Sigma 2 viene a resultar que la coalición de CiU, ERC, la ANC y Omnium Cultural, junto a las monjas montoneras obtendría cinco o seis escaños menos de los que alcanzaron CiU y ERC en las autonómicas de 2012, aunque podrían tener la mayoría absoluta con el apoyo de la CUP.

Desde hace tiempo se me antoja que Artur Mas es el increíble hombre menguante: a medida que disminuyen sus resultados electorales el va bajando por la lista hacia posicione más discretas. La encuesta ofrece resultados colaterales muy estimulantes. El grado de conocimiento de los líderes, un suponer. Raül Romeva es el que menos conocimiento tiene entre el personal, sólo superado en desconocimiento por los candidatos de la CUP, Antonio Baños, y el de Catalunya si que es pot, Lluís Rabell. Calro que su verdadero nombre, tal como consta en el registro, es José Luis o Josep Lluís Franco, y el despiste onomástico puede ser un atenuante. Rabell era el apellido de mamá.

Romeva es menos popular que Gª Albiol, que Iceta, que Inés Arrimadas y Espadaler, y no digamos que los números cuatro y cinco de la lista que encabeza, que bonito verbo para este líder. Es aquí donde reside la astucia estratégica de sus compañeros: Anda, sal tú, que a mí me van a preguntar por el 3% y se me van a saltar los puntos de la risa. Es mucho mejor poner a un desconocido. También tiene cierta gracia que Oriol Junqueras sea menos popular que Pablo Iglesias, aunque esta carencia podría superarla gracias al debate del miércoles con el ministro Margallo.

El presidente se ha desencadenado y anuncia participación diaria en lo que queda de campaña. La confianza de Rajoy y sus próximos en su estrategia internacional que ha llevado líderes mundiales como Obama, Merkel, Cameron y el portavoz de la Comisión a pronunciarse inequívocamente contra la independencia y que tal supuesto dejaría a Cataluña fuera de la Unión y la seria advertencia de la Banca Española, dará frutos. Especialmente porque la Caixa y el Banco Sabadell comparten análisis y advertencias. Hace falta mucha fe para creer en Artur Mas, de acuerdo, y más si cabe, para admirar a Romeva, pero parece que un toque de atención de Fainé debería producir efectos disuasorios apreciables entre los votantes clásicos de CiU.

La cuestión está en cuál será la estrategia del Gobierno, su plan B para el caso de que el próximo domingo por la noche, el escrutinio arroje unos resultados como los que ofrecen los sondeos. La CUP estaría dispuesta a que sus diputados apoyen a Junts pel Sí para lograr una mayoría absoluta independentista en el Parlamento Catalán. Pero no estaría dispuesta a investir a Artur Mas como nuevo –ma non troppo-president.

Uno no descartaría que Mas alterase lo que todo el mundo espera y sometiera a votación la ruptura del orden constitucional en vez de su investidura. Las huestes del Sandalio Fernàndez estarían dispuestas a investir a Junqueras, incluso a Romeva,-Dios mío,-pero no a Mas. No está completamente descartado que este hombre vuelva a experimentar una variante de lo que ya le hizo ERC en 2003 con el tripartido de Maragall. No es que yo lo crea, pero en tal caso se acuñaría una expresión llamada a hacer fortuna: ser más tonto que Mas, que se dejó robar dos veces la merienda por los mismos.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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