Rechazo, animal de compañía

El Mundo. 9-10-15

La presidenta de los populares vascos no compareció ayer en el Parlamento vasco después de retirar la ponencia sobre libertad y convivencia que tanto contento había despertado en la izquierda abertzale y en el presidente de Sortu, Hasier. No se fue sola. En su desaparición la acompañó su jefe de prensa y ninguno de los dos respondió a las llamadas telefónicas de los dirigentes populares.

Quiroga había desarrollado una iniciativa parlamentaria breve como un coitus interruptus. Tardó en retirarla menos de 24 horas. El miércoles aún la defendió en la radio, pero sólo el tiempo que tardó en descalificarla Alfonso Alonso, que amén de ministro de Sanidad es la cabeza visible de su partido en Álava.

El motivo del jaleo es que en la propuesta que ella había registrado sin encomendarse a nadie se sustituía la condena de ETA y de su biografía terrorista por el rechazo, considerando que el texto sería más fácil de compartir por Bildu. En esto tenía razón. El distingo entre condena y rechazo es una de las razones de ser de la izquierda abertzale. Los candidatos de Bildu, la coalición, a las elecciones locales de 2011 firmaron un texto de rechazo a la violencia el 9 de abril de aquel año, hace cuatro años y medio. Dos meses antes tuvo lugar la presentación de los estatutos de Sortu, el partido, en el palacio Euskalduna de Bilbao. En el artículo 3.B se rechazan: la violencia como instrumento de acción política, los actos de violencia propiamente dichos y sus autores, las diferentes formas de manifestación de la violencia, de quienes fomenten o legitimen los actos de terrorismo, y rechazo en fin de toda connivencia política con el terrorismo.

¿Y qué quería decir tanto rechazo? En el fondo, nada. Mucho antes todavía, el 19 de mayo de 1999, Euskal Herritarrok, que ya había votado la investidura de Ibarretxe el 2 de enero, suscribió un pacto de legislatura con el PNV y EA. En él se comprometían los firmantes a «utilizar vías exclusivamente políticas y democráticas». Uno de los siete firmantes por EH era ‘Josu Ternera’, que no entendía incompatible su escaño en el Parlamento vasco con la condición de jefe de la banda terrorista ETA.

Se queja mi admirada Quiroga de que su moción se haya visto como una victoria de Bildu. Debió intuirlo cuando vio aplaudir a Arraiz su propuesta del viernes, teniendo como fondo la pancarta de la manifestación que habían convocado en San Sebastián para protestar por la detención en Francia de los dirigentes de la banda terrorista, Iratxe Sorzabal y Daniel Pla. Son hábiles para las fotos, dulce Arantza. Recuerde cómo se apuntaron el cambio que Lurraldea impuso al PNV y al PSE sobre el trazado de la autovía de Leizaran. Bastó una foto de dos dirigentes batasunos brindando con cava en vaso de plástico en la portada de Gara. Jonan, el artífice, aún sigue viviendo de aquel éxito, ahora como director de Paz y Convivencia de Urkullu. Cuídese, no se la vayan a copiar.

«No debemos encallar en las palabras», dice la fugitiva. No son las palabras, son los conceptos.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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