Redimensionar el tema

5-9-15. El Mundo del País Vasco.

Era de temer que los microacuerdos por la paz que viene pregonando Jonan Fernández acabarían en nanoacuerdos. Ayer tuvo lugar uno de esos actos concebidos por el secretario de Paz y Convivencia del lehendakari Urkullu. Citaron a los 128 alcaldes de los municipios en los que se han producido asesinato de ETA, del GAL y grupos de extrema derecha y “acciones de violencia policial ilegítima”, para entregarle a cada uno una lista con la relación de personas asesinadas en su pueblo.

Son las ocurrencias de Jonan. Este encuentro ha dejado fuera al PP, partido que no tiene alcaldes en Euskadi, el menos en municipios en los que ETA ha asesinado. Se da la paradoja de que el Partido Popular es la fuerza politica que tiene más víctimas causadas por ETA. El PSE, que es el segundo partido en número de víctimas del terrorismo etarra habrá visto cómo muchos de los pueblos en los que mataron a sus militantes estaban representados en el amable vernissage de Urkullu-Fernández por un alcalde batasuno. Un suponer, Andoain, donde ETA asesinó a Joseba Pagaza y al columnista de esta casa José Luis López de Lacalle, tiene ahora una alcaldesa de Bildu, continuadora natural de la obra y el pensamiento del alcalde batasuno que tenía aquel 8 de febrero de 2003, cuando ETA asesinó a su jefe de la Guardia Unrbana y él se negó a condenar el asesinato.

A mí me parece que esto sólo puede entenderse como un sarcasmo. Jonan y Urkullu, dos bromistas, no hay más que verles, han debido de querer hacer un reproche sutil a los alcaldes batasunos mediante un recordatorio, una lista de las víctimas mortales que la organización terrorista con la que simpatizan dejó en su pueblo.

El alcalde de Rentería, el bildutarra Mendoza dijo que “ha sido la sociedad vasca y no una parte de ella la que no ha sabido dimensionar el sufrimiento de las víctimas. Con ‘dimensionar’ debió querer decir ‘medir’. Herri Batasuna aprobó en 1994 la ponencia Oldartzen, que abogaba por “socializar el sufrimiento”. La organización armada puso manos a la obra muy pocos meses después: el 23 de enero de 1995 asesinaba al teniente de alcalde de San Sebastián, dos días después de que su partido le designara candidato a la alcaldía donostiarra. En fin, no lo supimos medir. La familia de Ordóñez, sí. Y sus compañeros de partido y muchas otras personas que jamás transigieron con el terrorismo. “Los nacionalistas no supimos medirlo”, debió decir.

Cuenta Joseba Arregi en su último libro publicado, ‘El terror de ETA. La narrativa de las víctimas’ cuál es la característica del terror de ETA como un hecho político que confiere a sus víctimas una categoría política. La comparación con el terrorismo que en su día se practicó contra los propios etarras desde determinados aparatos del Estado, como el BVE y el GAL es inadecuada, no digamos ya con la violencia ilegítima -¿qué quiere decir ilegítima?- de las FSE. No son lo mismo porque el terrorismo anti ETA no perseguía un proyecto político, al revés que el de ETA. Es una reacción equivocada y perversa ante este, pero poco más que eso. No hay detrás del GAL un proyecto político ni un modelo de sociedad, como lo hay detrás del terrorismo etarra. Lo grave de esto es que ese proyecto ha sido compartido en sus objetivos finales por el partido mayoritario en la sociedad vasca, el PNV.

Alguien debería regalar a Urkullu y Fernández, esa pareja feliz, sendos ejemplares del libro de Arregi. Luego habría que persuadirles para que se lo leyeran.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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