Y para mí no tengo

Sánchez va a continuar la tradición de amagar con el laicismo en las elecciones del 20-D. Desde la hinchazón retórica del entonces número dos hasta el realismo que el propio Guerra puso en el tema durante la negociación con los obispos, hasta los gestos de Zapatero. Ahora, el joven Sánchez, empujado por Podemos, ha llegado más lejos que sus predecesores: quiere denunciar el Concordato y va a sacar la Religión del horario escolar y no sólo en la enseñanza pública. Quizá como actividades extraescolares, junto a la educación sexual que imparte la Junta de Andalucía regalando geles lubricantes a los escolares, a ver qué necesidad a esas edades. Es evidente que la consejera de Bienestar y Empleo ha creído que los centros escolares son las Aulas de la Tercera Edad.

Piensa Sánchez que las primarias son un procedimiento muy deseable para la democracia española y sus partidos. Ay, las primarias. El PSOE las impuso por vez primera el 25 de abril de 1998 para elegir al candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, dos años después de la investidura de Aznar. El secretario general, Joaquín Almunia, abrió el juego en plan moderno, como en EEUU. Manuel Alexandre, cuñado de Plácido, enseñaba a su familia la cesta de navidad que pensaba inaugurar aquella Nochebuena: «Hoy nada de besugo. Vamos a comer cosas modernas, como los americanos».

El aspirante Borrell derrotó al secretario general y desde aquel día el aparato se ocupó de laminar al insurrecto. Lo usual en los páramos de España era la aceptación del mando, el «Señor, yo no soy digno de que entres en mi morada, etc.». El gesto de Borrell, yo quiero ser califa en lugar del califa, sonaba raro. Fueron sus compañeros quienes filtraron lo de Huguet y Aguiar, dos colaboradores suyos acusados de cohecho y otras figuras delictivas. La condición de candidato le duró a Borrell apenas un año.

Por aquel entonces, el joven Sánchez terminaba un máster en Política Económica en Lovaina y tal vez no tenga memoria de ello. Entró al Congreso en 2009, para sustituir al dimisionario Solbes. El 3 de octubre de 2010, Tomás Gómez, que había sido elegido secretario general del PSM en 2007, aupado por un Zapatero fascinado por su milagro electoral en Parla, ganó a Trinidad Jiménez, que era la candidata de Zapatero y Rubalcaba en las primarias para las autonómicas a la Comunidad de Madrid. El pasado mes de febrero fue destituido de tal cargo por si llegaba a ser imputado en el caso del tranvía de Parla.

O sea, que somos partidarios de las primarias pero con derecho a enmienda si nos salen ranas. La puta base es lo que tiene, que no se puede comparar con la dirección en lo tocante al ojo clínico. Y cuando por fin tenía ocasión Sánchez de organizar unas primarias para contrastar la calidad de su fichaje Lozano, va y opta por el dedazo. Pero hombre, si ella ya había pasado esa prueba con brillantez para ser la cuarta de UPyD por la circunscripción de Madrid. Qué necesidad. Consejos vendo.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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