Un general en los círculos

Anthony Quinn contaba un chiste sobre la indolencia de sus paisanos. Un mexicano contaba a un gringo que se alimentaba de los caracoles que pasaban a su lado. «Hoy he comido uno». «¿Tan pocos pasan?», preguntaba su interlocutor. «Como pasar, pasaron tres, pero dos se me escaparon».

Algo así fue lo que contó el entonces Jemad Julio Rodríguez en noviembre de 2009 en una descabellada rueda de prensa junto a la ministra Chacón, para explicar cómo la zodiac de unos piratas somalíes se le escapó a un helicóptero Seahawk de la Armada Española, 333 Km/hora, misiles de largo y corto alcance, ametralladora de 12,7 mm. etc.

Aquella historia absurda podría haber sido contada por la ministra, por el presidente Zapatero, o, si me permiten la ucronía, por Pedro Sánchez o Pablo Iglesias. Normal, la ignorancia. No por un general del Ejército del Aire que obligatoriamente ha estudiado Cinemática. (Ver más datos en mi blog de EL MUNDO).

El fichaje ha sido un golpe de efecto que roza la genialidad y hace verosímil la pretensión del sorpasso al PSOE. Mientras el pobre Snchz se pavoneaba con la comandante Cantera, va Iglesias y ficha a un teniente general. Parece inspirado en el chiste madrileño: «Por favor, ¿general Mola?», pregunta el forastero, y responde el castizo: «¿No va a molar siendo general? Pero mola más capitán general». Una hipótesis: seguramente el ex Jemad tanteó al PSOE, pero se desalentó cuando oyó a Pedro Sánchez decir que le sobraba el Ministerio de Defensa. Su cambio de alternativa es un acto de legítima defensa, si bien se mira.

Otro asunto es la cosa doctrinal. El teniente general Rodríguez recibió hace un par de años el premio Bernardo Vidal a los Valores Constitucionales y las Fuerzas Armadas y dijo: «Me parece tremendamente acertado hablar como dice el premio de valores constitucionales y Fuerzas Armadas. Siempre por este orden, siempre por delante los valores constitucionales». Y ahora se pone a las órdenes de un tipo que hace menos de un año reclamaba «un proceso constituyente para abrir el candado del 78». El candado del 78 era la Constitución, entienden la metáfora.

En aquellas fechas (17/11/14) P. I. anunció en la Ser un referéndum para que España decida soberanamente salir de la OTAN y romper el convenio de Defensa con EEUU: «Yo soy patriota y no me gusta que haya militares de otros países en territorio español». Hace cuatro días, la jefa de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, tuiteaba, feliz e indocumentada: «Que nadie nos prohíba soñar con una Andalucía libre de bases militares estadounidenses». Ahora quieren convertir el Ejército en otro círculo de Podemos, donde los militares voten a sus jefes y las acciones en el exterior.

No perdamos la esperanza. Sus posiciones ideológicas son extraordinariamente adaptativas e Iglesias ya ha dicho que le gusta mucho este Papa. Aún tiene tiempo para fichar a Sistach, arzobispo saliente de Barcelona, para reforzar la lista de Catalunya Sí que es Pot y explicar antes de las elecciones el nuevo punto de vista de Podemos ante el Concordato.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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