¿Qué es memoria, me preguntas?

Publicado hoy, en El Mundo del País Vasco

Hoy se cumplen 14 años de la mañana en que dos terroristas apostados ante la casa del magistrado José Mª Lidón en Getxo abrieron fuego contra él, que salía del garaje en compañía de su mujer. Ayer se celebraron los actos de homenaje que cada año por estas fechas de celebran en el Palacio de Justicia de Bilbao. El presidente del Tribunal Superior de Justicia, Juan Luis Ibarra, lamentó que catorce años después del crimen su autor material no ha sido juzgado y la organización  que ordenó el crimen no se ha disuelto.

Son palabras llenas de sentido, aunque puedan producir perplejidad a cualquier oyente no muy acostumbrado a nuestras peculiaridades. Que los jueces se quejen de que no se juzgue a los asesinos de los jueces, son un índice de anomalía democrática considerable. Este año se han cumplido 30 de un día de marzo en que el superintendente de la Ertzaintza, Carlos Díaz Arcocha, fue asesinado con una bomba lapa colocada bajo su coche. Otro asesinato que sigue impune. 

Como estos hay 320 más. Lo que ocurre es que estos dos son muy especiales. Y si puede parecer chocante que los jueces se lamenten de la impunidad de que disfruta el asesino de uno de los suyos, aún más lamentable es lo de la policía autonómica. No recuerdo haber oído nunca un lamento parecido por la falta de esclarecimiento del asesinato de Díaz Arcocha. Lo explicaba Sam Spade al final de ‘El halcón maltés’: “mi profesión es la de detective. Bueno, cuando matan a un miembro de una sociedad de detectives, es mal negocio dejar que el asesino escape. Es mal negocio desde todos los puntos de vista; y no sólo para esa sociedad en particular, sino también para todos los policías y detectives del mundo.”

Aquí han matado a jueces y policías y la falta de esclarecimiento policial y de aplicación de la ley a los asesinos es gravemente perturbadora. Incluso ahora, cuando la banda terrorista ya no mata, pero no se disuelve.

Por eso era perturbador escuchar que una de las compañeras togadas de la víctima, tras describir los años de plomo, muestre un alivio como el que traslucen estas palabras: “Pero el tiempo ha pasado. La situación ya no es la misma. La sinrazón y el fanatismo han dejado paso a discursos de reconciliación, de paz, mucho más fructíferos siempre”. Incluso en la perspectiva de reconciliarse con el asesino de Lidón, que uno no recomendaría en absoluto, sería preferible que fuera puesto a disposición de la justicia, juzgado y condenado por su crimen. El Papa Juan Pablo II se reconcilió con Alí Agca, el tipo que años antes le había disparado un par de tiros, pero una vez que estuvo juzgado y condenado. El turco le pidió perdón y el Papa se lo dio, pero no pidió que le acortaran la pena ni diez días. El martes se celebra el Día de la memoria. Ayer, la directora del Instituto de la Memoria del Gobierno Vasco, Aintzane Ezenarro, dio una prueba de lo que ella y su mandante entienden por memoria. En el programa de ETB, ‘En Jake’, al decir: “En la estrategia político-militar que se ha desarrollado estos años…” El director del Mundo del País vasco le objetó: “querrá decir político-terrorista”. Y la guardiana de la memoria replicó: “Estoy utilizando las palabras de los que han puesto en marcha esa estrategia”.

No hay quien dé más. Bueno, sí, un teniente general del Ejército español se ha apuntado al partido que ha pactado con Bildu en Navarra.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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