El discurso del Rey en el País Vasco

EL MUNDO – 26/12/15

El discurso real de Nochebuena es ritual que en mi casa se atiende con una copa de vino como preámbulo de la cena desde aquel 1975 en que, un mes después de la muerte de Franco, la curiosidad me hizo prestar atención al debutante.

Ocho años después se estrenaba la televisión pública vasca y, desde entonces, comentar la relación de ETB con el discurso del Rey se ha convertido para mí en un clásico, algo parecido al artículo que escribe todos los años Vicent al comienzo de la temporada taurina. Convendrán que esta pasión inocente es asunto de más enjundia que su debilidad animalista.

ETB ha retransmitido el real mensaje solamente los tres años en que Patxi López ocupó la Lehendakaritza con apoyo del PP, cuestión que ya han olvidado los socialistas y los vascos en general. De hecho, a López sólo se le va a recordar por aquella rara anomalía de ETB al dar tres años seguidos el discurso de Don Juan Carlos. Con Urkullu volvieron las tradiciones: por cuarto año consecutivo.

Y este año vuelve el portento. La televisión pública vasca minimizó anoche el tema. Mientras otras teles emitían el discurso, el ente autorreferente dedicaba ese cuarto de hora a asuntos de más enjundia: el precio de las angulas y el marisco, el tumultuoso comercio vasco, andso on. Generalmente se da noticia del discurso entre los minutos 10 y 14 del informativo con un breve que en ningún caso llega a un minuto, incluyendo el corte de voz del Rey.

¿Y dónde está el portento?, se preguntarán ustedes. Pues en que un hecho que no había sido noticia se convierte en un bombazo informativo en el Teleberri-1, que es el informativo de las tres de la tarde el día de Navidad. La primera noticia será hoy un discurso que se había ninguneado en el momento de producirse. No es que lo emitan en diferido, como el finiquito de Bárcenas o el procesamiento de los Pujol. Lo que convierte en noticia de apertura Euskal Telebista es la reacción de los dirigentes de los partidos vascos al discurso que no pudieron ver en la televisión pública vasca.

Este extravagante fenómeno informativo contaba en los buenos viejos tiempos con la opinión del entonces jefe del Grupo peneuvista en el Congreso, Iñaki Anasagasti. Con su sustituto, Aitor Esteban, no hay color, tiene menos gracia. Anasagasti citaba al cámara y al técnico de sonido de ETB en el jardincillo de su casa y allí les ajustaba las cuentas a los Borbones. No es que él fuera republicano, que en no pocas ocasiones se había dirigido al Rey para pedirle que interviniera en la política vasca.

En realidad, el PNV es monárquico, sólo que no es partidario de la monarquía constitucional, sino del modelo Antiguo Régimen. El PNV siempre ha soñado con la restauración del Pacto con la Corona, hacer peregrinar al Rey por las cuatro iglesias juraderas y luego reconocerle Señor de Vizcaya bajo el árbol santo de Guernica. Lástima que el Pacto con la Corona se les haya quedado tantos siglos después en la boda de una Infanta con el chico de Urdangarin.

 

Anuncios

Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.