El tirón de lo francés

El Mundo, 25-1-16

El camarada Lenin había definido el comunismo como los soviets más la electricidad. Era un apunte para Pablo Iglesias: la nueva política son los círculos de la vieja pero con desfachatez. El líder llamó al Rey a consultas y le explicó su decisión de encargar a Snchz la formación de un Gobierno de cambio: él sería vicepresidente, y quería Defensa, Interior, Justicia, Educación, cartera a la que probablemente cambiará por Propaganda, según las preferencias que expresó en Zaragoza a las Juventudes Comunistas, además de un Ministerio de Plurinacionalidad.

Y la tele, claro, además de Economía, que él no quiere privarse del privilegio de su amigo Alexis, rebajar las pensiones un 35%. Mientras el Rey cumplimentaba su encargo y le explicaba a Sánchez el estado de la cuestión, el vicepresidente comparecía ante los medios, acompañado de sus hombres y mujeres fuertes.

Los socialistas habían descubierto el poder como cocido maragato: vamos a comernos primero lo magro y si atacan los franceses que se queden con la sopa. Éstos la han perfeccionado: el tercero forma Gobierno y se viste de sonrisa del destino para encargar al segundo la presidencia con el reparto de las carnes hecho.

¿A quién puede llamar casta este sujeto?¿A quién puede tachar de puta la Tacones? Los barones braman por lo bajo, pero perdieron la batalla al no pedir a Sánchez su cabeza la noche del 20-D. Almunia, que predicó con el ejemplo (7.918.752 votos y 125 escaños) le explicara a Sánchez (5.530.779 votos y 90 escaños) en qué consiste la decencia después de haber perdido casi dos millones y medio de votos y 35 escaños. Y era irse.

En medio estuvieron Zapatero y Rubalcaba, siete millones de votos y 110 escaños. Pedro es más guapo que José Luis, aunque más romo, váyase lo uno por lo otro; para las cosas delicadas tiene a Luena, «César, tú no lo sabes, lo cantan tus orejas y el tabaco inocente, tonto de tu mirada», le habría escrito aproximadamente Alberti en un hermoso poema que malgastó en su perro. Y Luena ha explicado que Rajoy al cederle la vez para que negocie lo suyo con Podemos «es como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer», metáfora ilustrativa sobre los valores que se manejan, pero inadecuada. Lo que Rajoy ha hecho es justamente lo contrario, cederles el paso para que se den un atracón.

Y allí estaba Iglesias para solaz de muchos colegos y colegas que disfrutan con la humillación a que ha sometido al pobre Sánchez, a la par que detestan el maquiavelismo de Rajoy. Qué pensaría Felipe al ver juntos al niño de la beca, al general que se dejó escapar una zodiac llena de piratas y dinero, disponiendo de un helicóptero Seahawk, a la juez Victoria Rosell que retuvo 22 meses pruebas contra el empresario M. A. Ramírez que había patrocinado con 300.000 euros a su compañero sentimental, (de la juez, no del empresario) el periodista Carlos Sosa. Y a su propia novia, Irene Montero, que explicó en Twitter su devoción por la guillotina: «Felipe, no serás Rey, que vienen nuestros recortes y serán con guillotina». El procedimiento también les gusta mucho al concejal de Carmena, Pablo Soto y al propio Iglesias, que echa de menos el artefacto. Ya lo había explicado Javier Krahe: «la guillotina, por supuesto,/ tiene el chic de lo francés».

La penúltima película de Buñuel, El fantasma de la libertad, arranca con el fusilamiento de un grupo de gente por soldados napoleónicos mientras los ejecutandos gritan: «¡Vivan las caenas!» Cinco millones doscientos mil partidarios, hay que joderse. Mientras quede tradición hay esperanza.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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