El viejo león

EL MUNDO 29/01/16

Hay algo raro en esta España cuando el pobre Luena sale en el programa de Ana Rosa para ¿contradecir, corregir, matizar? nada menos que a Felipe González. Sería como ver a un monaguillo discutiendo alguno de los escritos teológicos del Papa Ratzinger, no digo del Papa Francisco, que intelectualmente parece más accesible.

Luena dice que está de acuerdo en lo nuclear, a saber, cuando Felipe señala que hace falta un gobierno progresista y reformista. O sea, piensa Luena, justo lo que queremos hacer con Podemos e Izquierda Unida. No exactamente.

El proyecto reformista de Felipe es «un eje en el que no entran los que quieren acabar con esa realidad o ponerla en riesgo». Pregunta Antonio Caño al final por qué se le echa tanto de menos y responde el más ex de los ex, con una respuesta negativa, que porque les (nos) ha dado tiempo a olvidar sus errores, y una positiva, que porque siempre puso por delante los intereses de España.

Una tercera: por comparanza. Él mismo ha olvidado sus errores, aunque mantiene los agravios. Cita el «váyase, señor González» de Aznar, aquel 19 de abril de 1994. No recuerda que a finales de 1995 en la legislatura de los escándalos, Jordi Pujol le retiró su apoyo y le llevó a convocar las elecciones de marzo del 96. Jordi Pujol y por corrupción, manda huevos.

Hay un hecho significativo: Felipe ha coincidido con el hombre al que más odia en política: José María Aznar, entrevistado en Diario de las Américas al mismo tiempo que González en El País. Los dos coinciden en su oposición radical a Podemos.

Felipe padeció en carne propia los insultos de Maduro elaborados por sus asesores y patrocinados españoles. Lo denunció en un mitin de campaña e insistió el 2 de enero con una tribuna: La destrucción de Venezuela. El fracaso de la revolución bolivariana (I). No hubo un (y II), lo que uno interpretó como una derrota del viejo líder.

La continuación era probablemente la entrevista de ayer, pero el viejo león ya no es lo que era y los jóvenes barones sólo guardan respeto a quienes reparten el rancho. Alarmados por la situación, 60 antiguos dirigentes se reunieron a almorzar en el Puerta de Toledo para elaborar un comunicado que harán público entre hoy y mañana para advertir de lo que viene. Los barones no son partidarios de una alianza con los secesionistas catalanes, ni activa (con sus votos) ni pasiva (con su abstención) pero no ven malicia en el pacto con Podemos, aunque a Pedro, y al partido en su conjunto, les vaya a tocar en el apareamiento el papel del macho de la mantis religiosa.

En su ignorancia de los hechos, los resultados y las propiedades de la adición, proponen los barones una alianza tripartita entre el PSOE, Podemos y Ciudadanos, que no está por la tarea. Los que deben sus poderes autonómicos a Pablo Iglesias, ¿por qué no le iban a dejar pactar a Sánchez la Presidencia? Después de todo, les gusta más Carmena que Carmona (a Carmona también), qué importa que se estén jugando el futuro de su partido. No digo el de España, asunto tan menor a estas alturas.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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