Las opciones de Sánchez

El joven Sánchez se encontró ante la disyuntiva radical de ser César o nada, doble alternativa que viene a ser una sola en el caso de Luena, su fiel número dos. Convertirse en César era para Pdro la única manera de que sus compañeros de partido no lo redujeran a la nada. España (y el PSOE) van a pagar un precio carísimo para que este chico conserve la secretaría general.

Mariano Rajoy declinó dos veces el encargo del Rey, y el Monarca actuó en consecuencia, razonablemente. A la segunda corrió turno y le hizo el pedido a Sánchez. Rajoy se había equivocado al creer que el Comité Federal iba a ajustar las cuentas al incompetente (© Corcuera). A ver, señor Rajoy, piense en cualquier barón, un García-Page. Después de haberse investido él mismo con los escaños de Podemos, ¿alguien cree en el PP que iba a afearle la conducta al secretario general? El lunes pactaba con Podemos la aprobación de sus presupuestos y el meneo al Concordato. La investidura iba a ser un trago para Rajoy. Como lo será la de Sánchez o cualquier otro pleno a partir de su renuncia.

Snchz actúa como si hubiera descartado ya el pacto con C’s y la abstención del PP. Los insultos no parecen método adecuado para ganar amigos. Haría falta ser lerdo para creer otra cosa y Sánchez no lo parece. No hasta ese punto al menos. La cosa es tanto más injusta cuando no se conoce ninguna humillación previa de Rajoy a Sánchez, mientras su socio preferente le ha infringido varias, desde el anuncio del Gobierno hasta la broma indumentaria de la noche de los Goya, burlas que Pedro aceptó a Pablo, líder de Posemos, con una mansedumbre ejemplar.

Pero hay más. Las 53 páginas de bases programáticas que Snchz entregó a Podemos y C’s y negó al PP son uno de los documentos más inanes que uno haya leído en democracia. El eje conceptual de la propuesta es una afirmación descabellada: «La Constitución dejó prácticamente en blanco el modelo territorial». No sólo es falsa. Es además incongruente con el Programa para un Gobierno progresista y reformista.

La omisión viene bien para el trato con Podemos y sus socios, pero sorprende que C’s considere «fácil» pactar con el PSOE a partir de un documento en el que no aparece el problema del secesionismo catalán en un solo enunciado. Rivera debe todo su ser político a la defensa de la Constitución en territorio inhóspito desde hace cuatro años. ¿Qué hay más importante para Rivera?

Las posibilidades de Snchz aumentan. Con Podemos, no con C’s. Las líneas rojas del partido son rayas en el agua. Mientras, las de Rajoy disminuyen. Lo que le queda por hacer si Pedro fracasa es llevárselo en la retirada, como hizo Felipe con Alfonso en 1997. Y que sus sustitutos enderecen el entuerto.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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