Las contradicciones y el tigre

Hasta 14 motivos para la discrepancia ha encontrado el PSOE en los 98 folios de Posemos. Entre los 14 hay asuntos de principios y también razones económicas. Principalmente y agrupados: Involución democrática, autodeterminación, y 96.000 millones de aumento del gasto público, derroche inasumible.

Hay más. De hecho, no se entiende que los socialistas hayan llegado a considerar siquiera como posibilidad un Gobierno de coalición con Pablo Iglesias. Mi amigo Antonio Portero encontró en la oferta todas las características del fascismo: populismo, nacionalismo de opereta, presunto contenido social, superación de la legalidad por la voluntad, ocupación del Estado por el partido, supeditación de la libertad individual al presunto bien común, negación de la separación de poderes y de la democracia liberal representativa, así como utilización de las técnicas de acceso y ocupación del poder de Lenin y Münzenberg.

Que el PSOE de Pedro Sánchez considere como un posible socio de Gobierno a tal partido es una aplicación práctica de la opción gramsciana, el triunfo del optimismo de la voluntad frente al pesimismo de la inteligencia dimitida. ¿Por qué derrocha Pdro esfuerzos negociadores imposibles con los de Iglesias mientras no ha querido ni sentarse a negociar con el PP? Misterio.

Bueno, está lo de la corrupción, sí, pero ese es un vicio que no se acaba en la Gürtel y del que también anda bien surtido su partido: los EREs y los cursos de formación, 36 años de Gobierno en Andalucía; la implicación del número 3 del PSPV en la operación Taula, junto a una diputada de IU y uno de Compromís. El PP tuvo como vicepresidente del Gobierno a Rato y el PSOE a Narcís Serra, investigado por un agujero de 900 millones en Catalunya Caixa, amén de los dos últimos presidentes del partido cuya investigación ha sido pedida por Anticorrupción y las salpicaduras de la operación Púnica en Parla, donde Marjaliza pagó encuestas del PSOE durante el mandato José Mª Fraile.

La corrupción es asunto grave para la democracia española, tanto como para justificar un Gobierno de sólida base parlamentaria (pongamos PP, PSOE, C’s) que tuviera como asunto básico un pacto de Estado para combatirla. El gran problema es que la peor corrupción, cualitativamente hablando, es la que en el PSOE sólo ha denunciado Felipe González. El tercer partido de España ha sido financiado por dos dictaduras execrables: la bolivariana, que ha llevado a Venezuela a extremos de corrupción, pobreza y violencia contra la oposición desconocidos y la de Irán, que ha financiado a Pablo Iglesias hasta su teléfono móvil.

¿De dónde sacan pa’ tanto como destacan? Iglesias confunde a Einstein con Newton. Bueno, dirán, es que es de letras, pero su número dos, que firma como doctor e investigador en Ciencia Política atribuyó en su campo a Reagan el impeachment de Nixon, mientras pretende que le pagaban por investigar sobre asunto en el que es lego: la vivienda en Andalucía y escribe elije en Twitter.

Pablo Iglesias no se plantea problemas morales por ser financiado por una república islamista que ahorca a los homosexuales y lapida a las adúlteras. Eso es para él la esencia de la democracia, que nos trajo la guillotina durante el Terror. Él, que también es doctor en Políticas, no debe de conocer la Revolución americana. Todo lo cubre con un sintagma estúpido: la política obliga a cabalgar contradicciones. Mientras, a Pdro Sánchez y a más cinco de millones de votantes de Posemos les pone más la idea de cabalgar el tigre.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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